LOS INDUSTRIALES DIERON UN FUERTE RESPALDO A LAVAGNA
No quiso hablar, pero buscó una sola frase y la soltó. Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), dejó ayer en claro que la entidad fabril quiere recomponer a toda costa las relaciones con el Gobierno después de las últimas asperezas: “Hoy, la industria está más protegida que nunca”.
Durante la primera jornada del Foro Nacional del sector, en el hotel Sheraton de esta ciudad, y tras la controversia con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, por los acuerdos de precios, Méndez cargó con las intenciones de sus pares, que se preocupan ahora por dar señales de respaldo al Gobierno. Las pruebas estarán hoy, cuando los propios protagonistas de esa discusión, Méndez y Lavagna, compartan el cierre del foro.
La búsqueda del acuerdo es tal, que la UIA no tuvo inconvenientes en mostrarle antes a Lavagna el discurso que leerá hoy su presidente, un texto pródigo en elogios hacia la gestión oficial y que incluirá un rechazo a la privatización de la banca pública. Méndez no quiso hablar aquí, pero sí lo hizo por la mañana, en diálogo con Radio Mitre. “Nunca hubo pelea -dijo-; lo que hubo fueron malos entendidos. Lo que en definitiva importa es lo que se hace, y lo que hace el Gobierno en materia industrial es lo que el sector quiere; lo demás es anecdótico.”
El empresario del plástico agregó que no ve riesgos inflacionarios, a pesar de las proyecciones de algunos analistas. “Hay tres variables que son fundamentales para que se desboque la inflación: contar con un dólar alto y que la presión de la divisa provoque corridas, lo contrario de lo que sucede hoy. En segundo término, un déficit comercial importante, y hoy no lo tenemos. Por último, no contar con cuentas públicas ordenadas, que hoy están como no tuvimos nunca. Si estas variables no se mueven, el tipo de cambio no podría provocar inflación.”
La actitud positiva incluyó ayer a toda la UIA. Juan Moravek, presidente de la Unión Industrial Patagónica, también se esmeró en exhibirla. “Los cortocircuitos estuvieron sólo en los diarios”, dijo, a pesar de que el malestar de Lavagna existió realmente y de que fue el ministro quien difundió una posterior carta privada de Méndez en su apoyo, acompañada de un comunicado en el que el Palacio de Hacienda instaba a evitar un “doble discurso”.
La UIA volvió ayer a pedir un tipo de cambio alto, aun con los costos que podría significar mantenerlo. Contestó, así, a recientes cuestionamientos de parte de la banca. Lo hizo Guillermo Gotelli, presidente de Indular Manufacturas SA, cuando se le preguntó si no le preocupaba ese costo. “Bueno -dijo-, hay un costo fiscal, pero también un beneficio. Si crece el superávit comercial, crecen también los ingresos para el fisco.”
La postura coincide, incluso, con empresarios que disienten en otros aspectos con el Gobierno. Por ejemplo, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto, que está seguro de que el dólar no se ubicará, en los próximos meses, ni más abajo de $ 2,70 ni más arriba de 3,30. “Nadie quiere un dólar distinto”, dijo, y se le objetó que quizá gran parte de los asalariados sí lo preferiría. “Nadie en el Gobierno”, aclaró.
Miguel Acevedo, máximo ejecutivo de Aceitera General Deheza, insistió: “Nos encanta este tipo de cambio. Es competitivo y muy bueno. Mantenerlo sería ideal, y creo que es posible”.
MENOS IMPUESTOS
Por lo demás, sin hacer demasiado ruido, la UIA intentará transmitirle hoy a Lavagna un reclamo: se le entregará un documento con proyecciones positivas para el empleo, las exportaciones y el crecimiento, pero que pedirá menos tributos distorsivos, como el impuesto al cheque y los gravámenes al trabajo.
El resto será un aluvión de optimismo, que no estará sólo en los discursos, sino en una actitud concreta: se le prometió a Lavagna que, en una comida que se desarrollaba anoche, al cierre de esta edición, se instaría a gobernadores de provincias industriales a manifestar que ya se estaban movilizando las economías regionales. José Manuel de la Sota (Córdoba), Jorge Obeid (Santa Fe) y José Luis Rioja (San Juan) participaban de esa reunión con industriales.
El discurso que pronunciará hoy Méndez tiene cinco puntos de respaldo. Elogiará lo siguiente: la política cambiaria para sostener el dólar; la idea de mantener el superávit fiscal elevado y asegurar un superávit comercial; la decisión de mantener un superávit primario alto que permita que el Estado no compita con privados en la captación de financiamiento; la estrategia de negociación con el Fondo Monetario Internacional -que los industriales calificarán de “firme”- para que no se comprometa el crecimiento y las negociaciones dentro del Mercosur.
Además, le dirán a Lavagna que, para los industriales, bajar el tipo de cambio, subir las tasas de interés o privatizar los bancos estatales es incompatible con el desarrollo de la economía.
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