LOS INDUSTRIALES TAMBIÉN OPINARON DEL ALEJAMIENTO DE LAVAGNA
El presidente es el que fija la política económica, el contexto macroeconómico garantizará que el recambio ministerial no afecte los proyectos de inversión, Felisa Miceli es una excelente interlocutora para el empresario y Roberto Lavagna fue un gran ministro a quien se le puede decir gracias por el servicio prestado. La dirigencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) que realiza en Rosario su conferencia anual se esforzó por mostrar tranquilidad sueca frente a la noticia del alejamiento del ministro de Economía, a pesar de la sorpresa con la que fue recibida.
El economista Javier González Fraga promediaba su exposición sobre el efecto negativo de la histórica volatilidad de la economía argentina para la consolidación de un empresariado nacional, cuando un éxodo hormiga comenzó a despoblar el salón de usos múltiples de la Bolsa de Comercio de Rosario. El boca a boca se había encargado de expulsar a los industriales hacia los pasillos, con excepción del presidente de la entidad, Héctor Méndez, y el grupo de dirigentes más directamente vinculados a la organización del evento. Permanencia que no les vino nada mal para prepararse a enfrentar la maraña de micrófonos que los aguardaba a la salida.
Menos de una hora antes, Méndez había expresado su confianza en una “reconciliación” entre el presidente Néstor Kirchner y su ahora ex ministro, luego de una semana donde la tensión estuvo a la orden del día. Con los hechos consumados, el titular de la UIA fijó la postura oficial: “El rumbo económico no lo fija Lavagna sino el presidente”, dijo y si bien admitió que el recambio ministerial “agita un poco las aguas” no implicará un cambio sustancial.
“Kirchner y Lavagna fueron una dupla exitosa pero eso no quiere decir que la que viene no vaya a serlo también”, aseguró. La dupla que viene es la del presidente con Felisa Miceli, hasta ahora presidenta del Banco Nación (el banco que nació para fomentar la industria) y estrecha colaboradora del ex ministro de Economía hasta que su ingreso al círculo kirchnerista le abrió las puertas de una relación directa con el jefe del Estado.
“El nombramiento de Miceli es una noticia excelente, es una mujer muy capaz y muy abierta al diálogo”, celebró el titular de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, quien no pareció extrañar demasiado al depuesto ministro, “la única herencia del duhaldismo” que quedaba en el gobierno. El empresario automotriz no cree que Lavagna se haya ido de Hacienda en su mejor momento: “Su final no fue tan brillante porque se fue con una inflación alta”.
Si bien las últimas peleas del ministro con el empresariado dejaron algún herido entre los industriales, el tradicional feeling del ex ministro con la entidad primó en la consideración de los dirigentes de la UIA. “Siempre trabajamos muy bien con él y estaba consustanciado con nuestro proyecto de impulsar la fabricación de motores en Argentina, confiamos en que esta línea continuará”, señaló el rafaelino José Luis Basso.
El economista Javier González Fraga, inmune a la inevitable deserción de su auditorio, fue el que más énfasis puso en la reivindicación de su colega: “Logró que por segunda vez en medio siglo tuviésemos una expansión ininterrumpida de cuatro años y que por primera vez en un siglo ese crecimiento continuo estuviera por encima del 4% anual”, dijo, para concluir: “Espero que no lo extrañemos”.
Felisa Miceli es ahora la esperanza blanca de los industriales, que entre otras cosas hoy propondrán la necesidad de contar con un banco de desarrollo para financiar el fortalecimiento de un empresariado nacional. Luis Benatza, de Techint, se mostró sorprendido por el alejamiento del ministro, de buena llegada al principal productor de acero del país. Pero convalidó “la trayectoria de Miceli”, que a su juicio impide pensar en “un cambio importante” en la política económica.
Entre los locales, el presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fise), Carlos Garrera, ratificó la visión industrial respecto de la injerencia directa del presidente en la política económica. “El proyecto es del presidente; en la medida que continúe y se logre imponer un equipo técnico con la solvencia que tenía Lavagna no cambiarán mucho las cosas”.
El presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Federico Boglione, blanco de las últimas estocadas del ex ministro en sus peleas con la cadena agroindustrial, evitó sacar conclusiones.
El ex ministro de Producción durante el gobierno de Eduardo Duhalde, Ignacio de Mendiguren, hizo sus votos por la dupla Kirchner-Felisa. “El presidente determinó que es una nueva etapa y lo va a encarar distinto, la macroeconomía está consolidada y el camino que tomamos ahora es de mucha microeconomía”.
El impacto de las denuncias de Lavagna sobre cartelización en licitaciones de obras públicas fue cuidadosamente esquivado por los industriales en el análisis público del cambio ministerial, así como el crecimiento de su contrafigura, Julio De Vido. Anoche, los popes de la UIA seguían esperanzados con la posibilidad de que el presidente Néstor Kirchner cumpliera su promesa de cerrar esta edición anual de la conferencia industrial.
Este contenido no está abierto a comentarios

