LOS JUAREZ PIDEN TREGUA AL GOBIERNO, PERO LA INTERVENCIÓN YA SE DISCUTE
Intervención. Una palabrita que asusta a casi todos los bandos políticos que actúan en Santiago del Estero y que volvió a agitarse por estas horas desde Buenos Aires, frente a la indefinición de la grave crisis institucional de la provincia.
En una semana comienzan las sesiones ordinarias del Congreso y unos cuantos sectores —del oficialismo y la oposición— avisaron que reclamarán la urgente aplicación del llamado “remedio federal”, atribución que la Constitución le otorga al Poder Legislativo. Argumentarán que ya suma medio centenar la cantidad de funcionarios y dirigentes del poder juarista requeridos en la Justicia Federal por diferentes delitos, incluida la gobernadora, Nina Aragonés de Juárez. Consultados por Clarín, legisladores nacionales de la UCR, el ARI y el menemismo del PJ coincidieron en señalar que la provincia ya dio muestras de no poder resolver el conflicto por su cuenta.
La gobernadora , apoyada por su marido, el cinco veces gobernador Carlos Juárez, demostró hasta ahora el poder suficiente para resistir los pedidos de juicio político ya presentados y los de desafuero que se barajan en los tribunales. Con la mayoría de la Legislatura en manos leales, los Juárez se sienten capaces de defender un feudo de más de medio siglo de vigencia. Tampoco desconocen la vertiginosa erosión que vienen sufriendo. De hecho, ayer enviaron a la Capital al ex senador nacional Federico Mickelsen Lott —sobrino de Nina— y hoy llegaría el propio Juárez a primera hora para negociar una tregua.
Desde la Rosada presionan por una solución acordada dentro de la provincia, pero el debate sobre una eventual intervención federal acaba de instalarse en los despachos más influyentes. Nina declaró el viernes, en un mensaje televisado, que sólo renunciará si se lo pide el Presidente. Y Néstor Kirchner mandó decir que no le corresponde esa tarea. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que “todavía no están dadas las condiciones para una intervención” y detrás del “todavía” dejó picando la incógnita.
Según los ex juaristas santiagueños que saltaron al kircherismo, el mensaje encierra una advertencia. “Si las presiones no dan resultados a corto plazo, en menos de un mes Kirchner va a avanzar con la intervención”, aseguran en el entorno del diputado nacional Fernando Salim.
Si los kirchneristas santiagueños consideran que tienen bastante para ganar con la designación de un interventor, el resto del espinel político local le escapa a esa idea. Los 18 meses de intervención en manos del entonces cavallista Juan Schiaretti, entre 1994 y 1995, dejaron un mal recuerdo.
“Quebró las finanzas y abrió el camino para el retorno de Juárez. Otra intervención volvería a convertirlo en víctima”, señalan desde el radicalismo provincial.
En el juarismo hay otros justificativos. “Los Juárez son excelentes administradores. Lo que nos pasó fue que tuvimos la mala suerte de que hace un año mataran a dos chicas (por el crimen de La Dársena) y la oposición aprovechó para montar un escándalo y tratar de voltearlos”, le transmitió a Clarín el reelecto presidente de la Legislatura provincial, Carlos Salido.
Este contenido no está abierto a comentarios

