LOS JUEGOS SE DESPIDEN EN ATENAS
Una ceremonia de carácter más humano, en comparación a la de la Apertura, dio por finalizados los Juegos de Atenas.
Griega al fin, la fiesta estuvo inspirada en los dioses Apolo (de la música, la poesía, las profecías y la medicina) y Dionisio o Baco (del vino).
La ceremonia incluyó además la participación del gran director chino Zhang Yimou, quien dirigió la fiesta y que sirvió para anunciar la próxima edición de Pekín 2008.
El estadio Olímpico, transformado en un lago para la ceremonia de inauguración de los Juegos, se convirtió en un campo de grano dorado para la clausura, que fue más tradicional respecto del espectáculo de alta tecnología de la fiesta inicial.
Los más célebres cantantes griegos, quienes estuvieron acompañados por una orquesta y grupos folklóricos de varias partes del mundo, participaron en la ceremonia de cierre, que incluyó además la premiación de los vencedores del maratón, última prueba deportiva de las Olimpíadas.
Luego, los atletas ingresaron en la arena, con los equipos de los países que hicieron su ingreso de a dos desde puertas diversas, para acortar a la mitad los tiempos de duración.
En tanto, sobre las pantallas gigantes se pudo ver las imágenes más significativas de las competencias, que fueron seguidas por el discurso del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge, y de la presidente del Comité Organizador local (ATHOC), Gianna Angelopoulos-Daskalaki.
El himno de Grecia fue seguido por el chino, organizador de la cita en Pekín 2008, y cuyo alcalde recibió la bandera olímpica de ocho voluntarios, que fueron sorteados entre los más de 40 mil que colaboraron durante la competencia.
En total, 2200 personas animaron la ceremonia, casi la mitad respecto de las 4 mil participantes en la inaugural.
La fiesta sirvió de gran final y de adiós para la llama olímpica, cuya despedida concluye con una danza colectiva y el lanzamiento de 250 mil globos de color.
En el palco de honor del estadio estuvieron diversos líderes políticos extranjeros, aunque no el secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell, quien anunció en la víspera su renuncia a viajar por compromisos políticos.
Los grupos que prepararon manifestaciones de repudio por su visita se jactaron hoy de haber provocado la cancelación.
La ceremonia contó con la presencia de la reina Sofía de España con sus dos hijas, del premier rumano Adrian Anastase y del finlandés Matti Vanhanen, y del comandante militar de la OTAN en Europa, el general estadounidense James Jones, entre otros.
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