LOS KELPERS BUSCAN CÓMO EXTENDER SU PUENTE AÉREO
La semana pasada, el saliente gobernador británico de las islas, Howard Pearce, comentaba a la agencia Mercopress que pronto habría encuentros de “alto nivel” entre el Ministerio de Defensa y el Foreign Office británicos para evaluar cómo transformar el “puente aéreo” en algo que satisfaga más las necesidades de la comunidad kelper y, que al mismo tiempo siga cumpliendo sus funciones para Defensa.
Mientras que Londres ni siquiera ha comentado el punto, el consejero de las islas, Richard Cockwell, minimizó los planteos ante Clarín: “Los isleños estamos permanentemente en diálogo para ver cómo mejoramos nuestra comunicación”. Pero fuentes empresarias del sector turístico de las islas presionan para resolver el déficit aéreo que se les ha presentado desde que la administración Kirchner prohibiera, en noviembre de 2003, los vuelos charters de Lan Chile.
En tanto, John Fowler, ex director del Departamento de Turismo Malvinas, explicó que en este debate se busca “encarar la realidad de la situación”. Una mayor demanda de pasajes, con menos ofertas, de parte de los isleños, de los cruceros, y también de las tripulaciones de los pesqueros.
De hecho, el isleño Tim Miller, que produce e importa desde Chile, ha calculado que sólo su empresa pierde unas 100.000 libras al año (más de $ 580.000) con la extinción de los vuelos de LAN, la puerta de entrada de las islas a Latinoamérica.
Y no hay posibilidad de expansión en ese sentido. Con la prohibición de chárters, el Gobierno respondió a la permanente negativa isleña a que una aerolínea de bandera nacional vuele a las islas, sin con ella violar los acuerdos angloargentinos de 1999, que sí estipulan un vuelo semanal de Lan Chile, y una escala mensual en Río Gallegos, Santa Cruz.
Los vuelos entre las islas y Gran Bretaña son los que utiliza y controla el ministerio de Defensa británico para el traslado del personal militar en Mount Plesant, la monumental base que los británicos construyeron tras la guerra de 1982.
Tienen una frecuencia de cada cinco días y son la conexión entre Malvinas y Europa. Pero para los isleños siguen siendo algo incómodos. A diferencia del pasado, hoy están operados por una aerolínea civil y comercial, que usa Boeing 747-300. Pero sus plazas son prioridad de los uniformados. Apenas hay 29 espacios para los malvinenses, que deben hacer reservas con muchos meses de antelación.
Con escala en isla Ascensión, en las costas africanas, su destino final es la base de la fuerza aérea británica de Brize Norton, en Oxfordshire. Para quienes no residen en Malvinas, los boletos de ida y vuelta valen entre 1.668 (más de 9.670 pesos) y 2.702 libras (más de 15.670 pesos).
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