LOS LATINOS VUELVEN A MARCHAR EN ESTADOS UNIDOS
Cientos de miles de latinos indocumentados marcharán hoy en más de sesenta ciudades de Estados Unidos, lo que será una nueva demostración de fuerza en momentos en que el Congreso debate la reforma del sistema inmigratorio.
Reclamarán que se reconozca su presencia y su importancia en la vida diaria de este país y que se les otorgue el derecho a obtener la ciudadanía. Los organizadores de las protestas apuestan a una masiva presencia en las calles mientras luchan por objetivos más amplios. Sueñan con conformar un nuevo movimiento social por los derechos civiles en este país, como ocurrió en la década del 60 con Martin Luther King en la defensa de la igualdad racial.
“Nuestro desafío es transformar este movimiento masivo de gente en las calles en un movimiento masivo [de respaldo] en las encuestas”, explicó la directora ejecutiva de la Coalición para los Derechos Humanos del Inmigrante (CHIR, por su sigla en inglés), Angélica Salas, desde Los Angeles.
Habrá demostraciones en las principales ciudades del país y se espera que se reúnan más de 100.000 personas frente al Capitolio, para protestar por el fracaso de un acuerdo que demócratas y republicanos habían negociado en el Senado sobre la ley inmigratoria.
Los latinos quieren explicar su realidad a los estadounidenses y aumentar su peso político, como cualquier otro grupo étnico. “En última instancia, en una democracia tu influencia depende de colocar gente en el poder que represente tus intereses”, argumentó Salas a The Washington Post.
Los latinos se han convertido en los últimos 15 años en la principal minoría del país, por encima de los negros y los asiáticos. Hay unos 12 millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría provenientes de México, América Central y del Sur. Pero sólo el 40% de los 40 millones de latinos que, en total, viven en Estados Unidos está en condiciones de votar, según un estudio reciente de la Universidad del Sur de California.
Más aún, en las últimas elecciones sólo votó 1 de cada 5, de acuerdo a un informe del Pew Hispanic Center. Eso podría comenzar a cambiar, sin embargo, tras las protestas que llevaron a más de un millón de latinos a marchar en Los Angeles, Nueva York, Washington y Atlanta, entre otras ciudades, en las últimas dos semanas.
“Una comunidad que esencialmente ha tratado de permanecer invisible de repente concluyó que eso sólo los estaba haciendo más vulnerables”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración.
Las protestas comenzaron de manera solapada en diciembre último, cuando la Cámara de Representantes aprobó un polémico proyecto de ley. Crecieron con el correr de las semanas, hasta irrumpir con toda su fuerza cuando el Senado comenzó a debatir el proyecto a mediados de marzo. El régimen aprobado por la Cámara de Representantes endurece los controles; no incluye programa de permisos temporarios; ordena construir un muro sobre más de un tercio de la frontera con México y criminaliza a los inmigrantes que carecen de documentos y a quienes los ayuden.
Pero los estadounidenses no parecen identificarse con los reclamos de los latinos, que ahora convocan a asiáticos y árabes a las manifestaciones. “Sin una figura como la de Martin Luther King, carecemos de la capacidad de crear una conexión personal, no sólo dentro de nuestra comunidad, sino con la gente en general”, reconoció la vicepresidenta del Consejo Nacional de la Raza, Cecilia Muñoz.
El debate sobre la reforma resultó tan divisivo en estas semanas que legisladores demócratas y republicanos ofrecen varias visiones, según los estados que representen. Sólo la Iglesia Católica apoya la reforma de manera monolítica. En el caso del Partido Republicano, la situación es compleja, con legisladores que comienzan a ver al presidente George W. Bush -quien defiende un régimen inmigratorio inclusivo- como un “pato rengo”, carente de influencia.
Por su parte, los defensores de los inmigrantes ya preparan otra gran marcha. Será el 1o de mayo e incluirá un paro laboral y un boicot comercial, que esperan que demuestre su fuerza.
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