LOS LÍMITES A LA FAENA GENERAN NUEVAS QUEJAS DEL CAMPO
“A nosotros nos cae mal esta medida”. Sin vueltas, el titular de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, criticó la decisión del Gobierno de poner un piso de 300 kilos en los vacunos destinados a la faena. El dirigente consideró que se trata de una medida “cortoplacista que cambia las reglas de golpe”.
La iniciativa, que estará vigente cuando comience noviembre y por tres meses, seguramente impactará con fuerza en la cadena de la carne. Desde el Ministerio de Economía la justificaron argumentando que permitirá aumentar sensiblemente la cantidad de carne producida y reducir, con más oferta, la presión que la creciente demanda ejerce sobre el precio del producto y los índices inflacionarios.
En respuesta, Miguens coincidió en que hay que estimular al mercado, pero marcó claras diferencias: “creo que hay que inducir al mercado con premios y con estímulos”, sostuvo en declaraciones radiales.
La medida, primera modificación de los pesos de faena de la hacienda ordenados desde el año 1973, podría generar dificultades en muchas empresas agropecuarias que se dedican a engordar animales livianos —que terminan y envían a faena con menos de 300 kilos— dentro de los cuales hay tanto terneros machos como hembras.
Así, la relación entre los diversos sectores del agro y el Gobierno suma un nuevo foco de tensión, aunque se mantiene en un ámbito de no confrontación directa. El principal reclamo del campo deriva de la política de retenciones, como las aplicadas en las últimas semanas a los lácteos.
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