Los mafiosos copan la TV
Viajar de Nueva Jersey a Atlantic City hoy no lleva más que tres horas en automóvil. A Terence Winter, uno de los grandes cerebros creativos de la extraordinaria Los Soprano , esa distancia le resulta casi irrelevante. La verdadera travesía que le toca encarar no tiene que ver ni con el espacio ni con la materia prima de sus narraciones, sino con el tiempo. Porque el talentoso autor, que fue mano derecha de David Chase en la urdimbre de las andanzas de Tony Soprano y su clan, se dispone a escribir otro capítulo de las historias sobre violencia y crimen organizado en los ámbitos urbanos de Estados Unidos que viene haciendo desde hace casi una década.
Winter nos lleva de la actualidad de los Soprano a los fascinantes años 20. Aquellos años locos, tiempos de la ley seca, de la moral prohibicionista y de los cambios precipitados tras el final de la Primera Guerra Mundial, en los que también asoman por primera vez personajes como Al Capone y Lucky Luciano. "En esa década ocurrieron muchísimas cosas. Hubo descubrimientos, lanzamientos, cambios sociales y culturales impresionantes. Como escritor, sentí que estaba en un patio de juegos donde todo podía explorarse", dice Winter al iniciar la charla en un soleado mediodía neoyorquino, desde la suite de un hotel boutique ubicado en el corazón del Village.
Como creador y productor ejecutivo de Boardwalk Empire , que HBO estrenará mañana, a las 22.10 (CableVisión abrirá su señal a todos sus abonados hasta el lunes), Winter se dispone a jugar en las grandes ligas televisivas como protagonista y responsable máximo de uno de los más ambiciosos proyectos televisivos de los últimos años. Sólo el capítulo inicial demandó una inversión de 20 millones de dólares, cinco de los cuales se utilizaron para levantar en el área de Brooklyn la imponente escenografía con la que se reconstruyó la atmósfera de aquellos años 20 en Atlantic City. "Pero no es más caro que Roma , una producción de época que exigía gastos enormes por esa razón. Yo la compararía con ella", se apresura a aclarar Winter.
Tan fuerte es la apuesta del ciclo que Martin Scorsese -nada menos- es uno de los productores ejecutivos y, por si fuera poco, también dirigió el episodio inicial en la primera incursión televisiva de su extensa carrera. "Mark Walhberg, que trabajó con Marty en Los infiltrados , se sumó hace un tiempo a HBO como productor de In Treatment, Entourage y How To Do It in America . Mark habló con Marty en su momento para convencerlo de trabajar en TV y comenzó a buscar un proyecto que pudiera interesarle. Apareció ese libro sobre Atlantic City y los años 20; a Marty le gustó; el proyecto me llegó a mí y nos pusimos en marcha. Creo que a esta altura nadie se sorprende de esta especie de matrimonio artístico entre Marty y yo. Y debo decir que es un sueño hecho realidad. A nadie admiro más que a Marty", se entusiasma diciendo Winter en el diálogo con la prensa internacional, propiciado por HBO, del que participó LA NACION.
El libro al que hace referencia es Boardwalk Empire: The Birth, High Times and Corruption in Atlantic City, de Nelson Johnson. "Se trata de un libro de historia y la serie está específicamente inspirada en el capítulo en el que se presenta a una figura de la vida real, Nucky Johnson, que llevamos a la ficción como Nucky Thompson. Es el nudo, el centro de ese mundo, alguien completamente dual en su comportamiento porque, por un lado, es un político preocupado en apariencia por el bienestar de los demás como tesorero del ayuntamiento y, por el otro, es un gánster hecho y derecho. Se trata de un personaje fascinante, alrededor del cual se mueven otros personajes clave. Como su hermano, que es el jefe de policía, y Jimmy Drummond, un muchacho que regresa de combatir en la Primera Guerra Mundial y se convierte en el protegido de Nucky. Otra figura decisiva es Margaret Schroeder, una inmigrante irlandesa que se acerca a Nucky tras sufrir violencia doméstica", detalla Winter.
Así como para el autor Los Soprano no demandó casi investigación previa alguna, en el caso de Boardwalk Empire la búsqueda de referencias y documentación resultó extensa y ardua. "Los cambios de esa época fueron enormes. La aparición de la cultura pop, los comienzos de la radio, nuevas expresiones culturales. Hemos visto en la sala de proyección privada de Marty todos los films de gánsteres de aquella época, en la que llegaron a intervenir criminales verdaderos, y los posteriores. Queríamos saber cómo se vestía la gente, cómo se movía, cómo hablaba. En rigor, ésta es una etapa de la que poco se sabe. De hecho, este hombre, Nucky Johnson, fue el más poderoso de Atlantic City durante 30 años y una década después resultó que nadie había oído hablar de él. No había estatuas ni testimonios ni recuerdos ni placas. Nada", precisa.
Lo mismo ocurre, en la visión de Winter, con personajes que sí se convirtieron con el tiempo en leyendas del crimen organizado, como Al Capone y Lucky Luciano: "En verdad, nos pasó con ellos algo así como un feliz accidente. Porque resulta que ellos, como otros personajes un poco menos conocidos, comenzaron allí a vivir y desarrollar sus carreras. En los años 20, Capone era un chico que trabajaba para otros trasladando mercadería de contrabando en camiones de Atlantic City a Chicago. Acá podremos verlo en una versión incipiente de lo que luego fue. Tengo la impresión de que esta gente tan conocida jamás había sido retratada antes de este modo".
Winter, a la vez, está convencido de que este tipo de historias sólo pueden ser contadas a través de una producción televisiva. "Creo que señales como HBO lograron desdibujar las líneas tan marcadas que en un momento separaban al cine de la TV. Tuve la ocasión de trabajar en ambos lados, y puedo afirmar honestamente que el trabajo más interesante de la actualidad se hace en televisión. Hoy, el cine no va más allá de la adaptación de novelas gráficas y se repite en secuelas y secuelas, sin personajes demasiado atractivos. Además, hoy tenemos pantallas de TV que son más grandes que las que hay en los cines".
La comparación con Los Soprano resulta inevitable, pero Winter no parece sentir presión alguna al respecto. "No hay nada -concluye- superior a todas las presiones y expectativas que considero lógicas y previsibles. Seguramente, muchos mirarán este programa pensando en Los Soprano y será inevitable que algunas situaciones y tramas muestren parecidos, porque, en verdad, nunca dejamos de hablar de las mismas cosas. Pero he trabajado con David Chase; he visto a los mejores, y algunos de ellos forman parte de mi equipo. Después de diez años de experiencia, siento que ellos y yo hemos hecho un programa entretenido, convincente, con muy buena música, lujoso en su presentación, que muestra a través de un espejo la vida de todos los días en un tiempo que pocos conocen y que, además, es muy provocativo. Estoy trabajando con un grupo que superará las expectativas más optimistas. Ya lo van a ver."
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