Los maniataron, les destrozaron la casa y les robaron dinero
Dos sujetos maniataron a un matrimonio, robaron una considerable suma de dinero y escaparon. El dueño de casa, junto con un policía vecino, los persiguió pero los malvivientes lograron huir.
El hecho ocurrió el pasado sábado, cerca de las 21.30, cuando la dueña de un local comercial ubicado en Derqui al 2.300, atiende a dos muchachos de entre 21 y 25 años “bien vestidos, con apariencia amigable” que, una vez adentro del comercio sacaron un arma de fuego y comenzaron a pedirle dinero.
En diálogo con LT10, la dueña del lugar, relató que “ni bien entraron uno sacó de su mochila un arma de fuego, me llevó detrás del mostrador y me hizo tirar el suelo. El otro se dedicó a cerrar el negocio. Puso llaves y corrió las cortinas. También quiso dejar el lugar a oscuras, pero no pudo apagar las luces de las heladeras que seguían encendidas”.
“Enseguida les di la plata como para que se vayan, pero ellos querían más. Me dicen ‘vamos adentro’. Yo le contesté que “no, que había gente”. Pero “no me hicieron caso y me llevaron igual”, dijo la mujer.
Adentro se encontraba el esposo de la mujer durmiendo porque “recién había llegado de trabajar. Cuando entramos a la casa empecé a llamarlo diciéndole que no pasaba nada, que se quede tranquilo, mientras ellos lo amenazaban. Uno con un cuchillo y el otro con un arma de fuego. Pese a la situación mi marido despertó y les dijo “quédense tranquilos que se van a llevar todo”.
Luego, “nos ataron a los dos. Para eso cortaron todos los cables de las computadoras y los videojuegos. A mi esposo lo ataron de pies y manos. A mí solamente de las manos. A ambos nos hicieron tirar al suelo al lado de la cama. Comenzaron a dar vueltas mientras nos pedían plata”.
Luego, se dedicaron a “dar vuelta la casa. Tiraron al piso y rompieron todo lo que se les puso al alcance. Los muebles de cocina, los colchones, los roperos, el sommier, mesas, sillas… en fin, hasta las medias de mi hijo revisaron”.
“Si bien no nos pegaron, fue tremendo porque orinaron en distintos ambientes. Y a cada rato escupían”, agregó una de las víctimas de la entradera que agregó que “pasado un rato uno me dice “‘tirate a la cama”. Entonces pensé lo peor y mi marido se desesperó. Les dije que estaba embarazada y se tranquilizaron un poco pero igualmente uno de ellos me ató las piernas”.
Mientras tanto, “los clientes que llegaban y encontraban el negocio cerrado comenzaron a tocar timbre. Eso los puso nerviosos porque no se podían ir. Les dijimos “mirá, pueden salir por el fondo”. Nadie se va a dar cuenta. Pero ellos seguían pidiendo plata”. “Mi marido les rogaba que se fueran. Los tipos le contestaron, “bueno cómo hacemos”. Entonces mi esposo le dice “te subís al tapial y te vas”.
“Esperamos un rato y cuando nos dimos cuenta de que se habían ido, mi esposo salió a la calle y se encontró con los clientes que estaban esperando. Entre ellos había un policía y juntos se largaron en persecución de estos tipos”, indicó la mujer quien dijo para finalizar que “los alcanzaron a la altura de Aristóbulo del Valle y Huergo, cerca de la iglesia Luján. Pero allí uno de los ladrones se dio vuelta y les efectuó un disparo. Fue el fin de la búsqueda. Los tipos aprovecharon y enfilaron hacia el oeste”.
Fuente: Notife/LT10/El Litoral
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