LOS MENORES DE 25 AÑOS SON LOS MÁS AFECTADOS POR EL DESEMPLEO
Los jóvenes argentinos sufren un nivel de discriminación laboral que se encuentra entre los más injustos, comparado con los países con niveles socioeconómicos similares a los de nuestro país. Esta es la conclusión a la que arribó en su habitual informe semanal Idesa.
El Instituto recuerda que en Francia y frente a los graves problemas laborales que sufren los jóvenes, el gobierno decidió impulsar un régimen laboral especial. “La reacción de los supuestos beneficiarios de la medida y de una gran parte de la población ha sido el rechazo a través de protestas masivas” . “Las dificultades que enfrentan los jóvenes argentinos para acceder a un empleo de calidad se manifiestan por diversas vías. Por un lado, los jóvenes tienen menor tasa de participación laboral. En parte esto se debe a que muchos dedican su tiempo de manera exclusiva al estudio, pero en muchos otros casos refleja las limitadas oportunidades que enfrentan para encontrar empleo. Por otro lado, quienes se deciden a participar del mercado de trabajo, sufren más intensamente el desempleo. Adicionalmente, cuando consiguen un empleo, en la gran mayoría de los casos es un empleo `en negro”‘, dice en el Instituto.
Conclusiones
De acuerdo con los datos de la Encuesta Permanente de Hogares elaborada por el Indec correspondiente al cuarto trimestre del año pasado, permiten comparar la situación laboral de los jóvenes entre 14 y 24 años de edad respecto a los mayores de 25. Las conclusiones son:
-Entre los jóvenes, sólo el 44% participa del mercado laboral, mientras que entre los mayores de 25 años la participación laboral asciende al 77%.
-La tasa de desempleo entre los jóvenes es del 24,3%, mientras que entre los mayores de 25 años es del 7,3%.
-Entre los jóvenes que tienen un trabajo como asalariados -excluyendo el servicio doméstico-, el empleo “en negro” alcanza al 60%, mientras que entre los mayores de 25 años el empleo no registrado llega al 38%.
Ante semejantes números, el Idesa se pregunta si tiene sentido tratar de aplicar una legislación laboral para los jóvenes no muy diferente que para los adultos, cuando lo más sensato sería dictar normas acordes a los problemas que atraviesa ese sector de la población para encontrar un empleo.
” El punto central del problema es que, aunque en la letra de la ley los jóvenes tengan los mismos derechos laborales que los adultos, en la realidad opera un trato claramente discriminatorio. En otras palabras, aplicar un mismo conjunto de normas a grupos muy heterogéneos termina generando el resultado opuesto al buscado. En lugar de universalizar un nivel básico de protección laboral, esta estrategia termina degenerando en desprotección y diferencias irritantes precisamente contra quienes se busca proteger”, dice.
Ante todo, educación
El informe revela que “el nivel educativo es uno -pero no el único- de los requisitos para tener un buen empleo. También cuentan la adaptabilidad al entorno y a las exigencias laborales, y la capacidad para desarrollar destrezas específicas. Este tipo de atributos no pueden conseguirse en el ámbito educativo sino que se desarrollan gracias a las vivencias y aprendizajes que se obtienen ocupando un puesto de trabajo dentro de una empresa. De allí la importancia fundamental de generar oportunidades para facilitar a los jóvenes su primer ingreso a un ámbito laboral”.
“Aplicar similares reglas de juego para situaciones muy diferentes produce tratos muy inequitativos. A igual regulación laboral, es lógico que las empresas tiendan a preferir personas con mayor experiencia y formación para el trabajo; esto implica una situación de desventaja para los jóvenes. Por un elemental principio de equidad se justifica repensar las regulaciones laborales en función del objetivo de facilitar y estimular la contratación de los jóvenes. Esto justifica establecer formas de contratación especiales que -sin dejar de cumplir con las premisas de protección laboral que indican disposiciones compartidas por muchos, como por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo- le den fluidez a la inserción temprana en el mundo del trabajo”.
Incentivar el empleo
En la Argentina -concluye el Idesa-, “hay figuras jurídicas especiales orientadas a facilitar la inserción laboral de los jóvenes. Sin embargo, por fallas de diseño y de aplicación, su impacto es casi irrelevante. Salvo experiencias puntuales -como el caso del Programa Primer Paso en Córdoba-, la normativa laboral vigente desincentiva la contratación de jóvenes. En este sentido, no se debería seguir ignorando que, si se quiere continuar disminuyendo la tasa de desempleo, necesariamente hay que tomar medidas contra el desempleo juvenil, ya que los jóvenes menores de 25 representan más del 40 % del desempleo total.
“Muy cerca de Francia, Alemania demuestra que con políticas adecuadas es posible que los jóvenes no sufran una tasa de desempleo mayor que los adultos. A través del sistema dual, las empresas alemanas ofrecen masivamente a los jóvenes la oportunidad de desarrollar prácticas en el ámbito laboral. Si bien el esquema está evidenciando la necesidad de reformas, muestra que el camino para evitar la discriminación de los jóvenes no es aplicar rígidamente la normativa laboral general, sino buscar con creatividad esquemas que brinden protección, pero que se adecuen a las necesidades y posibilidades de personas inexpertas. De lo contrario, los jóvenes seguirán enfrentando serias dificultades para conseguir un empleo de calidad”, concluyó.
El dato
La demanda global de empleo por avisos clasificados se incrementó durante marzo en 2,42 por ciento respecto del mes anterior, según el Índice de Tendencia de Demanda Laboral Publicada (ITDLP), elaborado por la Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (Faett), que contabilizó un promedio semanal de 20.296 líneas de avisos clasificados. Esta cifra superó en 12,23 el valor promedio de 18.084 líneas de marzo de 2005.
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