LOS OBISPOS CREEN QUE LA REACCIÓN DE KIRCHNER "NO ES ACORDE AL ESPÍRITU" DEL DOCUMENTO
Después de que el presidente Néstor Kirchner criticara duramente a los obispos católicos por un documento del Episcopado que hablaba de una “escandalosa” brecha social y objetaba la visión oficial de los 70, varios prelados salieron hoy a contestarle al mandatario. En líneas generales, consideraron la reacción como poco acorde al espíritu de la declaración.
Uno de los que sostuvo esa postura fue monseñor Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás, quien habló de cierta “hipersensibilidad” en el Gobierno al mismo tiempo que desligó, al menos parcialmente, a la actual administración de las críticas contenidas en el documento del Episcopado.
“No responsabilizo al Gobierno porque hace poco que está y está haciendo un esfuerzo muy grande pero me parece que está muy sensibilizado porque el documento no se refiere a él (…) De hecho creo que Kirchner recibió un país realmente postrado y con muchas dificultades”, admitió el prelado, que de todos modos insistió en que hay zonas en las que “no se ha encontrado la solución” a la falta de trabajo y que “hay una juventud presa por la situación que pasamos”.
Tanto Cardelli como el arzobispo de Salta, Mario Antonio Garnello, y el párroco de Balvanera, monseñor Osvaldo Musto, destacaron que el texto del Episcopado es una declaración general que intenta resumir un documento universal e inscribirse dentro de la doctrina social de la Iglesia. “Nosotros analizamos las cuestiones económicas, políticas y culturales desde el punto de vista de la fe”, expresó Musto, quien criticó a Kirchner por pretender “designar el rol de la Iglesia”.
En el discurso de los obispos también se destacó la respuesta a las aseveraciones con las que el mandatario acusó a los obispos por su rol durante la década la dictadura. Mientras Cardelli destacó que “no todos los obispos estaban callados la boca”, Garnello aseguró que los miembros de la Iglesia “jamás” pensaron que “la reconciliación prescinde de la verdad y la justicia”, aunque inistió en que “después de los 70 hubo una visión en la que, para fortalecer la democracia, se cargaron las tintas, pero mirando sólo un aspecto”.
Desde el gobierno, el secretario de Culto Guillermo Oliveri, aseveró que queda abierta “la posibilidad del diálogo” y defendió la postura de Kirchner. “La Iglesia ha fijado sus puntos de vista y el presidente entendió que son incorrectos (…) Lo bueno es que lo ha expresado públicamente y no fue hipócrita”, expresó.
Las declaraciones del mandatario también fueron respaldadas, entre otros, por el diputado y piquetero oficialista Luis D’Elía, quien criticó, “salvo en raras ocasiones”, el papel de los obispos durante la dictadura y opinó que “al Estado le sale carísimo la Iglesia”, y por la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien pidió a la curia que haga silencio y no sea “oportunista”; mientras que fueron rechazadas por dirigentes opositores como el diputado demócrata progresista Alberto Natale, quien llegó a decir que “Kirchner atraviesa por una situación mental preocupante” y señaló que “no hay sector que no tenga encontronazo con él”.
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