LOS OPERADORES DE CALLE ASISTEN A MÁS DE 60 NIÑOS
Cuarenta mil chicos y adolescentes están en situación de riesgo en el Gran Santa Fe (incluye Santo Tomé), de acuerdo a los datos suministrados por la directora de la Pastoral de la Infancia en Riesgo de la Arquidiócesis, Marta Carbone de Pascuale.
Esto significa que sus necesidades básicas fundamentales no están cubiertas, por lo que tienen carencias alimentarias, sanitarias, educativas, de vestimenta y de contención en general.
En situación de calle -es decir, que viven o pasan varias horas al día mendigando o haciendo algún trabajo en ella- son unos 200 según los últimos relevamientos.
La Pastoral de la Infancia y la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia están llevando adelante una experiencia conjunta que apunta a lograr un acercamiento paulatino a los chicos a través de una nueva figura a la que denominan operadores de calle.
El primer grupo formado para encarar la tarea está integrado por poco más de 35 personas, que se ha dividido en cuatro zonas y están actualmente abocados a entablar una relación con más de 60 niños. Los puntos de encuentro son San Jerónimo y Salta, bulevar Pellegrini y avenida Urquiza, Perón e Iturraspe y la zona del cementerio.
De Pascuale aseguró que “a pesar de que la experiencia es reciente, es sumamente positiva”, y advirtió que “la sociedad no debe esperar resultados inmediatos”.
Al explicar la modalidad de trabajo dijo que “estamos aplicando la pedagogía de la presencia, que es la de Jesús en el Evangelio, es decir, me acerco, lo reconozco y él me reconoce a mí. Nos vemos, nos conocemos y con el tiempo veremos qué necesita y en qué lo podemos ayudar porque el reconocimiento del otro lleva su tiempo. Y mucho más con estos chicos que sufrieron explotaciones de todo tipo porque los que están hoy junto a un semáforo seguramente sufrió violaciones, vejaciones, hambre y todo lo que se les pueda ocurrir”, enfatizó.
La importancia del diálogo
Sandra Saavedra es operadora de calle y se encuentra todos los martes y jueves a las 16 en una esquina céntrica con cuatro chicos de entre 9 y 13 años.
“Charlamos mucho, me cuentan sobre sus casas, de sus familias, de la escuela; llevan los cuadernos de clases y el libro de lectura y leen. Después compartimos un jugo con unas galletitas o un helado”, comentó. De este modo se va generando un vínculo de confianza que permite indagar en las carencias y necesidades de cada uno de ellos.
El padre Gabriel Carrón, de la Pastoral, opinó que “estos chicos no son contenidos porque sus familias no lo son; hay una sociedad que no les permite acceder a un trabajo, a la educación, ni a una vivienda o vestimenta digna, lo cual provoca la exclusión de gran cantidad de personas. Esto es muy peligroso porque intentan incluirse mediante la violencia. Por lo tanto, si queremos bajar estos índices definitivamente vamos a tener que incluir a los excluidos, lo cual implica un gran trabajo”.
Y llamó a la reflexión: “No entiendo cómo muchos cristianos celebran la eucaristía cuando no hacen nada para lograr reconciliarse con los excluidos, me pregunto si tenemos derecho a celebrar ese sacramento. Cuando los chicos estaban en los barrios no molestaban, ahora que están en medio de la ciudad, frente a los negocios y a nuestras casas, nos preocupa y nos inquieta. Tenemos que tener un suplemento de amor hacia ellos”.
Cómo colaborar
Desde la Pastoral insisten en que el ciudadano preocupado por esta problemática puede y debe colaborar, empezando al menos por tener en cuenta que el otro es alguien, es persona, y le debemos ese reconocimiento. “La sociedad puede desde mirarlo como persona y no ignorarlo, hasta colaborar desde algunas de las instituciones que están trabajando específicamente en ver cómo pueden contenerlos y lograr que los chicos tengan un proyecto de vida, las cuales necesitan gente que trabaje codo a codo y apoyo económico”.
Por su parte, Susana Figueroa, directora provincial de Política y Planeamiento de la Secretaría de Derechos Humanos, apeló a que los vecinos “no sospechen de ellos ni les tengan miedo, actitudes que vemos con frecuencia. No porque sean pobres son una amenaza. Apuntamos a lograr este cambio de actitud que implica un esfuerzo cotidiano. De lo contrario, los vamos a excluir más y los vamos a ir empujando al vacío”.
En sintonía con esta opinión, de Pascuale aseguró que “muchos creen que todo lo que viene del sector marginal es posibilidad de violencia y daño, cuando en realidad hay almas nobles y corazones llenos de buenos deseos”.
Y apelando a la solidaridad de todos los ciudadanos aseguró que “es muy fácil decir que es un problema del gobierno o de la Iglesia, cuando en realidad es de todos”.
Taller de formación
La Pastoral de la Infancia lanzó una tercera convocatoria para formar operadores de calle dirigida a todos los que estén interesados en servir a los niños y adolescentes en riesgo de nuestra ciudad que tengan 21 años o más.
El taller tendrá lugar el viernes 22 de 14 a 20, y el sábado 23 de 9 a 19.
“Si tenés una hora o más por semana podés venir en ayuda de por lo menos uno de esos niños como operador de calle. Se trata de ser como el padrino de un chico que se encuentre en la calle a cualquier hora del día o de la noche, en situación de riesgo”, invitaron.
Por cualquier información dirigirse a San Jerónimo 3139 (Casa San Dimas) o al teléfono 4550170.
Por otro lado, los martes y miércoles de 16 a 19, en la misma dirección y teléfono, se reciben inscripciones de voluntarios, que pueden ser maestros, abogados, profesores de educación física, asistentes sociales y todos aquellos que tienen algo que ofrecer a la Pastoral.
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