LOS PADRES DE DOS CHICOS ACUSADOS POR UN CRIMEN DEBERÁN INDEMNIZAR A LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA
Es, sin dudas, un fallo polémico. Un tribunal de Necochea condenó a los padres de dos jóvenes acusados por el crimen de un taxista a indemnizar a la familia de la víctima. ¿El motivo? Los jueces consideraron que “no cumplieron” correctamente con los deberes de “educación y vigilancia activa” de sus hijos.
El 26 de octubre de 1996, el taxista Carmelo Salerno -de 62 años- fue asesinado de tres balazos en el parque Miguel Lillo. Por el crimen, la Justicia condenó a 15 y 16 años de cárcel a Mauricio Benítez y Esteban Ferrazzini, quienes en esa época tenían 19 y 18 años.
Como en 1996 los jóvenes no habían cumplido 21 años, la Justicia los consideró menores de edad. Este fue el argumento esgrimido por los jueces para condenar a sus padres a pagarle a la esposa de Salerno y a sus tres hijos una indemnización de 152 mil pesos, en concepto de “daños y perjuicios”.
Los jueces Humberto Garate y Hugo Locio señalaron que los progenitores de los jóvenes incumplieron sus “deberes de educación y vigilancia activa”. Por esta razón, ratificaron un fallo de primera instancia en el fuero civil -que había sido apelado- y ordenaron pagar 103 mil pesos a la esposa de la víctima y 8 mil pesos a cada uno de los tres hijos del taxista.
“Los padres han fallado en su obligación de vigilar a sus hijos y darles una adecuada educación”, argumentaron los magistrados en su fallo.
Al hacerlo, aludieron al artículo 1.114 del Código Civil que establece la “responsabilidad indirecta de los padres por los daños causados por sus hijos menores, mayores de 10 años, cuando habitan con ellos. Presumiendo su culpa por incumplimiento de los deberes de educación y vigilancia activa que tienen la obligación de ejercitar sobre los mismos”.
El presidente del tribunal, Garate justificó el pedido de indemnización de la familia Salerno por considerar que “cuando el delito es homicidio, autores y responsables tienen la obligación de pagar lo necesario para la subsistencia de la viuda e hijos del muerto”.
(Fuente: DyN)
“La vida de mi esposo no se paga con nada”
Angela Salerno, viuda del taxista asesinado en Necochea en 1996, supo ayer que la Justicia ordenó que los padres de los jóvenes condenados por el crimen de su marido le paguen 152 mil pesos en concepto de daños y perjuicios. Este dinero, dijo, le traerá algo de alivio a las finanzas de su familia. Aunque aclaró que la vida de su esposo “no se paga con nada”.
En diálogo telefónico con la agencia DyN, la mujer aseguró que desde el trágico 26 de octubre de 1996 –cuando mataron a su esposo- piensa en él “a cada minuto”.
Y consideró que si un hijo estuviera involucrado en un crimen como el de su esposo “no lo defendería”.
El matrimonio Salerno llegó de su tierra natal, Potenza -en el sur de Italia- en 1954 y se radicó en Necochea. Allí tuvieron tres hijos, dos mujeres y un varón. “Nunca esperábamos esto. Esperaba un accidente, un choque, pero eso de que lo asesinen jamás”, dijo.
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