LOS PAÍSES RICOS PRESIONAN POR LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA
Las negociaciones entre Argentina y los acreedores será uno de los temas principales de la reunión de los ministros de finanzas el Grupo de los Siete que se inicia mañana en Boca Ratón, Florida.
El director del Tesoro de Francia, Jean Pierre Joyet, dijo ayer que el Grupo de los 7 le pedirá al gobierno del presidente Néstor Kirchner que “inicie un diálogo constructivo y de buena fe con el conjunto de los acreedores”.
De hecho, en víspera de su partida hacia Boca de Ratón, el Subsecretario para Asuntos Internacionales del Tesoro, John Taylor, también dijo que esa es una de las condiciones para que el FMI apruebe la segunda revisión de las metas del programa que acordó con la Argentina.
Según fuentes consultadas en el FMI y en el Banco Mundial, la retórica del gobierno argentino, sin embargo, no esta ayudando y es para algunos indicador de que no hay voluntad de negociar de “buena fe”.
El presidente Néstor Kirchner volvió a embestir duramente contra los acreedores el martes “Fueron al casino; durante un tiempo les fue bien, apostaron al riesgo y no es lógico que las espaldas de los argentinos tengan que pagar semejantes tasas de interés que funcionarios irresponsables pactaron en ese momento; acá no hay inocentes”, dijo defendiendo la quita del 75% y afirmando que “La Argentina va a crecer, aunque no haya acuerdo con los acreedores.”
“La situación esta muy tensa. En la reunión de directorio en la que se aprobó la primera revisión del programa ya hubo varios directores que se quejaron duramente por la retórica y argumentaron que en esas condiciones no podían hacer otra cosa que abstenerse”, dijo a Clarín un funcionario del fondo que pidió no ser identificado.
Más aún, un funcionario del Banco Mundial dijo por su parte que el Grupo de los siete podría decidir en Boca Ratón que el directorio del Banco postergue la aprobación del programa de créditos para Argentina por 5.000 millones de dólares prevista para el 12 de febrero próximo, hasta que no haya una señal positiva por parte de Buenos Aires.
“Todo se decidirá en Boca de Ratón. Lo que esta en juego es el llamado CAS, el Country Assistance Strategy, que prevé crédito por un total de 5.000 millones de dolares en los próximos cuatro años”, dijo a Clarín un alto funcionario del Banco Mundial.
“Los directores que representan a los países del G7 en el directorio del Banco están esperando las instrucciones. Pero nadie descarta que se postergue”, agregó la fuente consultada.
Si bien hasta principios de esta semana se esperaba que durante la votación prevista para el 12 de febrero, Italia, Japón e Inglaterra se abstengan mientras que Estados Unidos, Francia, Canadá y Alemania voten a favor, como lo hicieron cuando el FMI aprobó la primera revisión, la reunión del Grupo de los Siete podría provocar la postergación de la discusión hasta tanto no haya terminado la segunda revisión del programa con el Fondo.
El presidente Kirchner ha dicho que si esta revisión no es aprobada, o si al menos no hay señales de que será aprobada, Argentina no le pagará al Fondo el vencimiento de 3.000 millones del 9 de marzo próximo.
El diario Financial Times calificó la semana pasada a este tipo de actitud este tipo de actitud de “chantaje”.
Los funcionarios del Fondo consultados por Clarín están de acuerdo “Argentina se comprometió a negociar de buena fe con los acreedores en al Carta de Intención. Si no lo hace ahora no se puede quejar si no le aprueban la segunda revisión”, dijo uno de ellos.
Lo cierto es que una negociación, a último momento, las partes siempre tensan la cuerda la máximo. Porque si bien es cierto que la retórica del gobierno es muy dura, la proveniente de Washington, aunque sea off the record, o a través de al prensa también se esta endureciendo. El problema es si la soga se llega a romper y Argentina entra en default. La pregunta es quien pierde más: si el Fondo o la Argentina.
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