LOS PÁLPITOS PARA LA DAVIS
Es inevitable a esta altura, cuando falta un puñado de días para el gran duelo en Málaga. Cuando aquí, en Flushing Meadows, se cruza un argentino con un español, la charla deriva en un tema atrapante: la Copa Davis. La semifinal, del 19 al 21 de este mes, también se lleva su parte en medio de la marcha de este millonario y rutilante Abierto. Entonces, es posible aproximarse a un escenario previo a partir de las voces, los pálpitos, y el presente de los protagonistas.
1) ¿Hay un favorito? El capitán argentino, Gustavo Luza (no vino a Nueva York), dialogó con los jugadores en Cincinnati y definió el equipo hace varios días: Guillermo Coria, Gastón Gaudio, David Nalbandian y Agustín Calleri. El terceto de capitanes españoles (llamado G-3), integrado por Jordi Arrese (será el que esté en la silla), Juan Avendaño y José Perlas, hará el anuncio hoy, aunque no se esperan sorpresas. Los elegidos serán Juan Carlos Ferrero, Carlos Moya (singlistas), Alex Corretja y Albert Costa (doblistas).
Las opiniones son coincidentes: no hay un candidato excluyente para ganar el match. La mayoría otorga un 50% para cada uno, salvo alguna excepción. “Antes le daba un 60% a España y un 40% a la Argentina; ahora es al revés”, dijo con contundencia Agustín Calleri. “Jugando los dos equipos en su techo de posibilidades, pienso que España es un poquito más porque Ferrero y Moya están más formados en estas lides”, razonó Angel Rigueira, enviado especial del diario catalán Mundo Deportivo. “No hay mayores distancias porque ambos son especialistas en polvo de ladrillo y los jugadores están en un muy buen nivel; va a ser muy parejo”, reflexiono Marcelino Benito, de la agencia EFE. Y fue más allá: “Antes había tenistas como Vilas o Santana que te aseguraban sus dos puntos de singles; ahora, no. Cualquiera le puede ganar a cualquiera”. Lo que está muy claro es que España respeta muchísimo a la Argentina. “Es el rival más difícil que nos podía tocar. Contra Australia (la final del 2000) me sentía mucho más favorito que esta vez”, expresó Albert Costa. Es una pauta. Carlos Moya, en cambio, desafió: “Si yo tuviese que enfrentar a tres campeones y a un finalista de Roland Garros, estaría preocupado”.
2) Los singles. Luza tiene decidido jugar con Coria y Gaudio. ¿Seguirá pensando igual tras el pobre papel del Gato en este US Open? ¿Cómo llegará Guillermo físicamente, a partir de su contractura en el aductor izquierdo? “Me muero por estar en la Davis —enfatizó el mejor tenista argentino—, pero la Copa es muy importante y no puedo salir a la cancha si no estoy en un ciento por ciento. Espero llegar bien”. ¿Y Gaudio? “Siempre jugué mejor en la Davis que en el circuito —confesó luego de su sorpresiva eliminación en primera ronda ante Nicolas Massu—. La disfruto mucho, me siento más cómodo”. Y disparó: “Si el capitán (por Luza) piensa que estoy jugando mal, que me saque y listo”…
3) El dobles. Todos le dan una trascendencia clave. “Casi con seguridad definirá el match”, se jugó el italiano Gianni Clerici, de La Repubblica. Un compatriota suyo, Ubaldo Scanagatta, de La Nazione, coincidió: “Coria y Ferrero, los dos tenistas más fuertes del mundo en tierra batida, ganarán los singles en los que no se enfrenten. El problema lo tendrá España, porque Corretja está muy bajo”. Gaudio y Costa, desde veredas opuestas, elaboraron una síntesis idéntica: “El dobles será fundamental”. ¿Qué dicen, justamente, los doblistas argentinos? “Con David (Nalbandian) decidimos no jugar juntos en Flushing porque él quería dedicarse más al singles, cuidar el físico, y me pareció bien. Me siento cómodo con David, aunque apenas jugamos dos veces (Montreal y Long Island)”, señaló Calleri. Nalbandian dijo lo mismo que Agustín, pero habló poquito de la Davis porque “por el momento quiero pensar sólo en este Grand Slam”.
4) La localía. Para los periodistas españoles, no influirá jugar en Málaga. “No creo que eso sea decisivo; además, habrá una gran cantidad de argentinos en las tribunas”, reseñó Candy Rodo, de La Vanguardia. Para un holandés, Koen Greven, del diario NRC Handelsblad, sí pesará: “España jugó en Holanda y bajó mucho el nivel, pero en su casa se agranda. A veces parece imbatible”. El más rotundo, en realidad, fue Albert Costa: ¿Qué localía? Si el público no juega; juegan los jugadores. Ellos decidirán todo”… Así es.
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