LOS PESCADORES ASEGURAN QUE BAJAN LAS VENTAS DE PESCADO POR LA ENFERMEDAD DEL ARMADO
Las pérdidas económicas de los pescadores artesanales a raíz de la mortandad de armados en el río Paraná, son sustanciales. En Puerto Sánchez quienes viven de la pesca coinciden en que las ventas bajaron mucho porque la población tiene miedo de consumir el pescado en general, más allá de que el problema atañe a una sola especie. Desde hace dos meses los pescadores se ven golpeados económicamente al no poder comercializar este tipo de ejemplares, porque para preservar la salud de la comunidad y ante el desconocimiento acerca del origen y las consecuencias de una patología que cobró vidas de un gran porcentaje de estos peces de río, especialistas recomendaron no consumirlos.
“Ya no baja nadie a comprar. La gente dice que no quiere pescado porque están enfermos”, dijo preocupada a doña Mary, una de las pioneras de la venta de pescado en Puerto Sánchez.
El lunes Uno acompañó a especialistas hasta la boca del arroyo El Cerro (Curtiembre), lugar en que tomaron muestras para analizar los síntomas de los peces y sus causas. Un problema muestra dos facetas de la realidad y una misma preocupación; por un lado hay una especie diezmada orilleando en las costas o flotando en el río a pocos minutos de morir, y por otro un sector de la población que creció y sustentó el crecimiento de sus hijos con el fruto del río, y que de repente se encuentra con una enfermedad que ataca el elemento que es su fuente de trabajo, con una población que se niega a consumir el resto de los peces por temor a que estén infectados.
EN LOS PUESTOS
Ayer, varios pescadores se acercaron al puesto de venta ubicado a la entrada del barrio, para narrar su situación desde hace 70 días. Una comerciante comentó que la semana pasada tuvo que deshacerse de 100 kilos de armado, por la escasa venta. “Pero yo les sigo comprando a los pescadores, porque si no, no tienen con qué comer”, dijo una ocasional compradora.
En otro momento de la charla doña Mary recordó que el verano pasado, los pescadores de Puerto Sánchez vendían entre todos un promedio de 500 kilos de armado por día.
“Siempre dijimos que Puerto Sánchez es puesto de trabajo y esperanza. Ahora es sólo de esperanza”, lamentaron los pescadores.
NO INVOLUCRA OTRAS ESPECIES
La apreciación de los pescadores es que la carne del armado está bien, y que el problema se presenta en la piel. “El armado tampoco está tan enfermo, vos lo abrís y tiene la carne y las tripas sanas”, aseguró Jozami, uno de los puesteros.
Los trabajadores de este rubro piden a la comunidad que se tenga en cuenta que la patología se remite solo a los armados, y que el resto de las especies no están afectadas. Si las ventas continúan a este ritmo, los comerciantes avizoran un grave impacto económico para sus familias.
Durante la charla, los entrevistados pusieron en el tapete la teoría de que se trata de una enfermedad específica de esa especie. “Están como quemados con ácido”, dijo Mary, aclarando que ella “leyó que no tienen ni lavandina ni otro producto.
Los damnificados pescadores se reúnen a sacar conclusiones, y son dos las teorías que pisan más fuerte. La primera está relacionada con el frigorífico de Santa Elena: “Nos enteramos de que hace tres meses limpiaron el frigorífico. Seguramente los líquidos que usaron son muy fuertes, porque lo que tienen los pescados es ácido”, dijo Mary, lanzando la primera opción.
La otra está relacionada con la soja y otros granos: “Otra cuestión es que hace un tiempo se echaron a perder camiones de granos y soja en Pueblo Brugo. Seguro que las semillas estaban curadas y fertilizadas; a eso lo tienen que haber echado al agua”, dijo Jozami.
Sin dar mucho crédito a las investigaciones que se están realizando, los pescadores se mostraron indignados por las demoras. “Imaginate que si es una enfermedad contagiosa para el ser humano, nos podría haber pasado cualquier cosa a esta altura, porque hace más de dos meses que los pescados comenzaron a aparecer muertos; nosotros llevamos ese tiempo con bajas en las ventas. Los del gobierno, junto a especialistas, hacen análisis por acá, análisis por allá, pero lo cierto es que llevamos demasiado tiempo sin saber qué pasa”, apuntaron los pescadores.
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