LOS PIQUETEROS DUROS DESAFÍAN A KIRCHNER
Durante diez minutos, mirando a la Virgen del Rosario, rezaron el Padrenuestro empleados estatales, policías y piqueteros, en una escena poco más que surrealista. Cinco minutos después, los manifestantes que ocupaban el Ministerio de Trabajo, desde hacía casi una semana, abandonaron el edificio en medio del asedio periodístico y una multitud enardecida.
Ayer, a las 16.25, Raúl Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD); Gustavo Giménez, que conduce el Movimiento Sin Trabajo-Teresa Vive (MST-TV), y otros ocho manifestantes salieron por la puerta principal del edificio de la cartera laboral.
Un solo paso sirvió para poner punto final a una protesta que empezó el viernes último y que incluyó la ocupación del ministerio, una huelga de hambre y un campamento sobre la avenida Leandro N. Alem al 600. Los piqueteros duros reclaman la restitución de 250.500 planes sociales dados de baja desde julio del año pasado.
A pesar de que se fueron con las manos vacías -no obtuvieron la restitución de los subsidios-, los líderes piqueteros desalojaron la sede laboral con un discurso triunfalista y desafiante. “Vamos a redoblar la lucha”, gritó Giménez, el primero en traspasar la puerta giratoria y el más demacrado de los diez manifestantes que permanecieron en huelga de hambre por seis días.
Como en las obras de teatro, donde los protagonistas son los últimos en salir a saludar, Castells abandonó el edificio en último lugar, con los brazos en alto y marcando con sus manos la V de la victoria. Provocó una avalancha de periodistas y de seguidores que se empujaban para escucharlo.
“Le paramos el carro al Gobierno. Ya no pueden tocar un plan más. Con esta patriada, se terminó la luna de miel de Kirchner con el pueblo”, expresó Castells sonriente, aunque visiblemente cansado.
Los piqueteros confirmaron que no mantuvieron ninguna comunicación con el Gobierno desde el último viernes. Por su parte, las autoridades oficiales justificaron cada una de las bajas de los beneficios.
Más cortes
Castells anunció medidas de fuerza para los próximos días. “Veintidós organizaciones vamos a salir a cortar las rutas la semana que viene”, anunció el dirigente piquetero, con voz ronca. Sus seguidores acompañaban sus desafíos verbales con cantos y bombos, bajo un sol agobiante.
Si bien utilizó un lenguaje muy combativo en sus declaraciones públicas, Castells bajó el nivel de tensión con el Gobierno durante un diálogo que mantuvo con LA NACION antes de desalojar el ministerio. Destacó el discurso del presidente Kirchner, anteayer, cuando, en un acto en Gregorio de Laferrére, llamó a ser tolerantes y a no enfrentarse entre argentinos. “Fue un gesto conciliador”, interpretó Castells y destacó que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, los saludó ayer con la mano, en señal de distensión.
Una vez en la calle, Castells se abrazó con la legisladora porteña Vilma Ripoll (Izquierda Unida) y con su mujer, la dirigente piquetera Nina Pelozo, que permaneció durante toda la semana en el campamento.
“Creo que todos bajamos algunos kilos”, expresó Nelly Caballero, una de las piqueteras que permaneció en la toma del edificio. Dijo que la convivencia con los policías que los custodiaban fue “buena” y “de respeto”. Según relató, Castells saludó uno a uno a los empleados de la cartera laboral del primer piso y “les agradeció la buena atención”.
Agotados
Aunque la mayoría de los piqueteros decían que querían seguir en el campamento, algunos admitían en voz baja su alivio por el levantamiento de la protesta. Varias mujeres mayores se declararon “agotadas” y revelaron que se quedaban en el piquete por temor a perder el plan que habían obtenido por medio del MIJD. Cada día, los manifestantes que estuvieron en la protesta debían llenar una planilla de asistencia.
Al levantamiento de la toma no asistieron otros líderes piqueteros. El Bloque Piquetero Nacional realizaba su propio recorrido hacia el Congreso, en una marcha en reclamo de la anulación de la ley de reforma laboral, a la que luego se sumaron las columnas de Castells y Giménez.
Más de 2000 manifestantes del MIJD y el MST-TV, con Castells y Giménez en primera línea, enfilaron desde Alem hacia Córdoba, y luego hasta la avenida 9 de Julio, para culminar en el Congreso. Eran cuatro cuadras de manifestantes, donde se volvieron a ver piqueteros encapuchados, una práctica que se había abandonado en las últimas movilizaciones.
Veinte minutos después de que los piqueteros duros abandonaron el edificio y levantaron campamento, se restableció el tránsito sobre la avenida Alem, a la altura de Viamonte y Tucumán, que había permanecido totalmente cortado durante los últimos seis días.
Inmediatamente después de que los manifestantes se retiraron de la cartera laboral, el personal de seguridad del ministerio colocó en su lugar el vallado que, el viernes último, los piqueteros habían roto para entrar. Además, informaron que hoy estará restablecida la entrada al edificio por la avenida Alem.
Mientras dejaban atrás el ministerio, los piqueteros planeaban su vida después de la toma. “Un bifecito no vendría mal”, fue el comentario más escuchado.
Este contenido no está abierto a comentarios

