LOS PIQUETEROS MARCHARON OTRA VEZ Y HUBO CAOS DE TRÁNSITO
Los piqueteros duros coparon ayer el Centro porteño con dos marchas en continuado que provocaron un verdadero festival de embotellamientos en el tránsito y colocaron en nuevos aprietos al Gobierno.
En el final de una semana de protesta nacional, ambas columnas —que sumaron unos 12.000 manifestantes— formaron un curioso trencito que pasó frente a las sedes de los tres poderes del Estado: el Congreso, Tribunales y la Casa Rosada. La protesta mantuvo cortado a la mitad el centro de la Capital por casi seis horas.
Rodeados por un moderado operativo policial y sin protagonizar incidentes, los dos grupos que marcharon separados hasta Plaza de Mayo hicieron oír idénticos reclamos. Entre ellos, la ampliación de los planes Jefas y Jefes de Hogar y un aumento de 150 a 350 pesos para cada beneficiario.
También buscaron jaquear a la gestión kirchnerista con reivindicaciones de tono político, como el rechazo al pago de la deuda externa y el pedido de renuncia del secretario de Energía, Daniel Cameron, por la tragedia ocurrida en la mina estatal de Río Turbio.
En esa protesta se anotaron la Corriente Clasista y Combativa (CCC), ligada a sectores maoístas, por un lado, y la Asamblea Nacional de Trabajadores (ANT) que nuclea a 30 corrientes de variadas tendencias de izquierda.
Otro sector del ala dura, acaudillado por Raúl Castells, recurrió a una fórmula propia para hacerse notar: ocupó en forma sorpresiva algunos locales de la cadena multinacional de comida rápida McDonald’s, sobre todo en la Capital. La excusa fue reclamar la entrega de 20 mil litros de leche y 10 mil libros para repartir entre familias pobres. La empresa acusó al grupo de Castells de “extorsión”.
Así, las diferencias entre las distintas variantes combativas terminó por amplificar la ofensiva piquetera, que no parece tener dique de contención. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se dispone a recibir el martes a emisarios de esas agrupaciones, pero no hay indicios de que logre frenar sus planes de lucha. De hecho, al Gobierno le cuesta encontar una fórmula para impedir que estos grupos sigan montados en metodologías duras —cortes de tránsito o copamiento de inmuebles— para formular sus reclamos. De todos modos, el presidente Néstor Kirchner mantiene la decisión de no modificar la política de “mano blanda” hacia los piqueteros.
Si la acción más espectacular de ayer fue la del Movimiento de Jubilados y Desocupados de Castells —un dirigente inclasificable desde lo ideológico—, la más contundente resultó la del Bloque Piquetero, donde pesan las corrientes ligadas al Partido Obrero e Izquierda Unida. Este grupo, motor de la semana de protesta junto a unas veinte corrientes aliadas que forman la ANT, reunió más de 8.000 personas en la marcha que inició a las 11 en el Parque Rivadavia (pleno barrio de Caballito) y concluyó pasadas las 17. El broche lo puso difundiendo un largo pliego de consignas junto a la Pirámide de Mayo, desde los parlantes ubicados sobre un camión de verduras.
La tonalidad multicolor de esa movilización contrastó con la disciplinada uniformidad de la columna que fue marcándole el paso, con dos horas de anticipación, integrada por la CCC. Otra vez combativos, los seguidores de Juan Carlos Alderete —hasta hace poco tan cercano al Gobierno como lo sigue siendo su amigo Luis D’Elía, de la CTA— marcharon uniformados con gorras blancas de béisbol y pecheras al tono, identificadas con las siglas de la agrupación.
Algo más de 3.000 manifestantes de la CCC oyeron a sus jefes Amancay Ardura, frente al Congreso, y Alderete, en Plaza de Mayo. Ambos agregaron a los reclamos acordados con los otros piqueteros una mención especial por la tragedia de Río Turbio. Recordaron que uno de los mineros que está desaparecido, Silverio Méndez, integra la conducción nacional de la CCC y denunció tiempo atrás la falta de seguridad en la planta. Dijeron que por esa actitud, las autoridades de la firma estatal le iniciaron una causa judicial por calumnias e injurias.
El sábado próximo, los sectores combativos se unirán por primera vez en el Puente Pueyrredón, en el segundo aniversario del asesinato de dos piqueteros.
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