LOS PIQUETEROS PONEN A PRUEBA EL NUEVO ESQUEMA DE SEGURIDAD
Los piqueteros duros redoblarán hoy su desafío al Gobierno con dos marchas que abarcarán buena parte del centro porteño y pondrán a prueba los cambios anunciados por el nuevo equipo de seguridad para contener las protestas callejeras.
Extensos vallados y un despliegue de más de 1.500 policías pertrechados con escudos, pero sin portar armas letales, formarán la columna vertebral del megaoperativo de disuasión diseñado para evitar que se repitan los hechos vandálicos ocurridos en la manifestación del 16 de julio frente a la Legislatura porteña. Esa es la apuesta del ministro de Seguridad y Justicia, Horacio Rosatti, para aprobar el primer test a fondo al que será sometido por los piqueteros desde que reemplazó a Gustavo Beliz, hace diez días.
Los dirigentes piqueteros aseguran que formarán sus propios cordones de seguridad —con militantes munidos de palos— y coinciden en acusar al Gobierno de montar el despliegue policial como una amenaza represiva.
Esta vez, las columnas de desocupados —reforzadas por estudiantes de la UBA y gremialistas de la CTA— volverán a enfilar hacia el órgano parlamentario de la Ciudad para repudiar el nuevo Código Contravencional, que estará en debate artículo por artículo. Pero a diferencia de las últimas manifestaciones, ése no será el único blanco de las protestas. El grueso de las agrupaciones pasará antes por Tribunales y el Congreso, en tanto que otra columna —la que responde a Raúl Castells— hará escalas previas en el Ministerio de Justicia, la Casa de Santa Cruz y la Casa Rosada.
De hecho, será una jornada de reclamos múltiples. Los grupos que responden al Bloque Nacional Piquetero, la Corriente Clasista y Combativa, el MTD-Aníbal Verón, más sectores aliados, iniciarán su periplo por la mañana en Plaza Lavalle. Enfrente, en Tribunales, iba a comenzar hoy el juicio oral a dos dirigentes estudiantiles de izquierda acusados de destruir instrumentos electorales en la UBA, que fue aplazado a último momento. Los piqueteros pedirán que se los desprocese, acompañados por columnas de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA).
Ese conglomerado de siglas partirá al mediodía hacia el Congreso, donde repudiará la ley de responsabilidad fiscal que tiene previsto tratar la Cámara de Diputados. Después irá a la Legislatura porteña, frente a la que estas mismas agrupaciones protagonizaron la última marcha multitudinaria, que concluyó en forma pacífica. Fue el 22 de julio, cuando por orden presidencial se dispuso el primer operativo de prevención basado en la saturación de fuerzas policiales en la calle.
Esa tarde cayó el entonces jefe de la Federal, Eduardo Prados, por desobedecer las instrucciones de desarmar por completo a los policías. Con ese antecedente, el nuevo jefe de la fuerza, Néstor Vallecca, preparó —bajo el monitoreo del secretario de Seguridad, Alberto Iribarne— un despliegue que duplicará la cantidad de personal movilizado aquel día.
Por otra parte, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) marchará por su cuenta, obedeciendo al estilo particular de Castells, su líder. Sus seguidores se concentrarán en la estación Constitución. Camino a la Legislatura pasarán por la cartera de Justicia —donde pedirán la liberación de un dirigente piquetero de Tartagal— y por la Casa de Santa Cruz, para solidarizarse con los ocupantes de la planta petrolera de Caleta Olivia. Lo mismo harán frente a la Casa Rosada.
De arranque, el polémico Castells no estará al frente de su columna —espera llegar por la tarde desde Entre Ríos— y delegará ese lugar a su esposa, Nina Pelosso, a la que pretende levantarle el perfil de dirigente piquetera.
La Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que comanda Víctor De Gennaro, un sindicalista de afinidad con el presidente Néstor Kirchner, se integrará en algunos tramos de la protesta.
Un sector marchará solo al Congreso y la filial porteña irá hacia la Legislatura. Allí, además del repudio a las reformas del Código, gremios, piqueteros y estudiantes reclamarán que se libere a las 15 personas que siguen presas por los graves disturbios de la protesta del 16 de julio.
Este contenido no está abierto a comentarios

