Los placeros, a las plazas
Las plazas se constituyen en esos espacios comunes destinados a la recreación y lo lúdico compartido. Cuando sucumben en el abandono, el descuido ciudadano y la desatención municipal, dejan de cumplir su función constitutiva ya que alejan a los vecinos del lugar, transformándose en un lugar de paso y no de recreación.
Para detener este proceso, y para que las plazas sean lo que deben ser, los concejales Julio Schneider y Carlos Pereira (UCR) presentaron un proyecto de resolución que solicita que se respete lo dispuesto por la ordenanza 11.161, que instruye la figura del “placero” en el ámbito de la Municipalidad.
La norma, sancionada el 28 de diciembre de 2004, obliga al municipio a destinar una persona a cada una de las plazas y paseos de la ciudad para que cumpla funciones de “guardador y cuidador de espacios verdes públicos”. Así, en cada uno de estos lugares debe haber una persona para su “cuidado y mantenimiento”, “barrido y baldeo de calzada y caminos con baldosas”, “corte de césped”, “colocación de florales en canteros”, “poda de ornamentales” y “riego”, entre otras.
Los ediles remarcaron que, según la información que brindó el municipio como respuesta a un pedido de informes, de 136 plazas sólo 23 cuentan con “placero”. “Mirando estos números -dijo Pereira-, uno empieza a comprender el porqué del abandono de muchos de los espacios públicos de la ciudad”.
Es por esto que el Concejo volvió a insistir ayer en la necesidad de que el Ejecutivo dé cumplimiento a la mencionada ordenanza y, de forma permanente y estable, instituya la figura del “placero en los parques y plazas de la ciudad de Santa Fe”.
CUIDANDO VIVO
Reafirmando la letra del conocido tango, el hombre admite que “20 años no es nada”. Ése es el tiempo que dedicó, y aún dedica, al cuidado y mantenimiento de la plaza conocida como “de las Banderas”.
Y éste sí que es un espacio vivible y vivido. La mano experimentada de este cuidador que ya se jubila, hace de ésta “una plaza única”. Es más, para él “es más importante que cualquier otra plaza del centro, es el corazón de todo”.
Será por esto que el lugar se llena de chicos y de gente que decide pasar el rato durante el día o apurar unas hamburguesas por las noches. “Los chicos vienen a jugar -dice orgulloso-, vienen escuelas, jardines, muchas personas…”, y todos los conocen y respetan. Se darán cuenta de que la quiere “prácticamente, es como mi casa”.
Será por eso, también, que el hombre extraña cuando no está en este pulmón de Candioti Norte y que “cuando me jubile voy a venir dos por tres a mirarla por lo menos”.
Un poco más al sur, en la Pueyrredón el placero conversa entretenido con las madres que miran desde un banco a sus hijos en las hamacas. Lo mismo que Elisa que, pala y rastrillo en mano, asea la España desde hace un “año y pico”, justo cuando dejó de limpiar el parque Garay. `
La mayoría de las plazas del sur no corre la misma suerte. En Moreno y San Martín reina el abandono y una vecina de la de Mayo añora los años en que el placero “mantenía las rosas lindísimas y estaba todo impecable”.
MÁS QUE LIMPIEZA
El placero, en realidad, hace mucho más que mantener el lugar. Convive con los vecinos y se dedica a cada detalle para que el espacio común pueda ser disfrutado al máximo.
Además, tiene las responsabilidades que le asigna la ordenanza 11.161:
– Vigilancia y control del espacio de uso público.
– Cuidado del mobiliario urbano, pisos, luminarias y juegos existentes.
– Tareas de observación, educación y orientación de actitudes.
Para que pueda desarrollar estas acciones con éxito, la norma contempla que sea “capacitado en aspectos concernientes a: jardinería, mantenimiento, vigilancia y control de espacios de uso público y relaciones públicas”. También permite que la Municipalidad, “de no contar con agentes suficientes para el destino”, disponga de “beneficiarios de los Planes Sociales para la realización de estas tareas, quienes deberán ser capacitados para tal fin”.
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