LOS POLÍTICOS ELIGIERON A LOS MEJORES Y PEORES DEL 2005
A pesar de que después de las elecciones de octubre dejó de ser parte del gabinete, Roberto Lavagna fue, para la dirigencia argentina, el ministro más destacado y una de las grandes figuras del año.
En un sondeo realizado por LA NACION entre funcionarios, diputados, senadores, gobernadores y dirigentes sindicales, Lavagna resultó uno de los más elogiados por la sociedad política, así como el presidente Néstor Kirchner se convirtió en el personaje político de 2005, Eduardo Lorenzo Borocotó protagonizó el mayor papelón; el cordobés José de la Sota quedó como el mejor gobernador y el fueguino Jorge Colazo, como el peor, y Julio De Vido fue señalado como el ministro de más flojo desempeño.
LA NACION consultó a dirigentes de todas las ideologías y de todos los sectores políticos. Respondieron 68, pero se intentó consultar a más. Algunos ya habían partido de vacaciones, otros no contestaron los teléfonos y un tercer grupo se negó expresamente.
Los ministros nacionales, el presidente Néstor Kirchner, el vicepresidente Daniel Scioli y la primera dama, Cristina Fernández, se negaron a responder.
La consigna fue que los dirigentes eligieran lo mejor y lo peor del año político. Como algunas opiniones podían generar conflictos, a todos se les garantizó confidencialidad. Sólo cuando quedó claro este punto la mayoría aceptó participar.
Así es como se llegó al resultado, en el que sorprendió la aceptación que tuvo en 2005 un ministro como Lavagna, que no terminó el año como miembro del gabinete nacional.
En verdad, no resultó casual, porque cuando se preguntó sobre el tema más destacado del año, tres de las cuatro primeras respuestas tuvieron que ver con la economía: el pago al Fondo Monetario Internacional (FMI), el canje de la deuda y el crecimiento económico sostenido. Vale aclarar que la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario se resolvió ya con Felisa Miceli como ministra.
Lavagna, además, recibió votos como el dirigente más querido o admirado, mientras que sólo una persona lo eligió como el peor ministro.
Otro político destacado fue el Presidente. Por la decisión de pagarle al FMI, por los resultados electorales y por su liderazgo, Néstor Kirchner resultó elegido como el personaje del año.
Kirchner es hoy, también, el dirigente más admirado, querido o respetado por sus pares, pero, a la vez, concentra demasiados odios y rechazos, ya que es el segundo que más broncas genera, detrás del ex presidente Carlos Menem.
Curiosamente, los dos políticos argentinos que más antipatía provocan son dos hombres que siempre aglutinaron mucho poder y que, además, tuvieron o tienen modos de conducción tan fuertes como discutidos.
Quizá por esto, varios dirigentes dejaron entrever que la admiración que hoy provoca el liderazgo kirchnerista podría convertirse en malestar hacia él una vez que pierda el poder.
Responsabilidad compartida
Si bien más de uno le elogió la capacidad para conducir y encolumnar, muchos otros le criticaron los modos.
De todas maneras, a Kirchner y a Lavagna casi todos les adjudicaron las responsabilidades por la marcha de la economía.
Tema que, para los argentinos, resulta evidentemente sensible: entre las cuestiones más relevantes del año, casi siete de cada diez consultados se inclinó por alguna de las noticias económicas.
El otro tema relevante fue el resultado electoral de octubre, aunque algunos lo eligieron por la ratificación del poder presidencial, otros lo hicieron por la victoria de Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires, un tercer grupo lo prefirió por el mal resultado de sectores como el duhaldismo y el centro, y un cuarto segmento lo prefirió por la aparición de opciones como Mauricio Macri o Hermes Binner.
Resultó llamativa, también, la elección del mejor y peor ministro. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue muy votado en ambos casos, aunque no quedó primero en ninguna.
La explicación es que Fernández resulta uno de los funcionarios del Poder Ejecutivo con más alto perfil y mayor cuota de poder. Algunos desprecian la utilización que hace del mando; otros creen que es tan imprescindible como efectiva una figura como la de él.
¿Y por qué De Vido fue votado como el peor ministro? Dijeron, principalmente, que prometió mucho y cumplió poco. Calificativos similares le adjudicaron a Daniel Filmus, titular de Educación.
En el terreno de los legisladores, nadie concentró demasiados alineamientos. En un escenario dividido, dos mujeres fueron las más votadas como las de actuación saliente: la senadora Kirchner y la diputada duhaldista Graciela Camaño.
A la primera dama la eligieron por su conducción política (por lo mismo recibió varios votos como la de peor desempeño). A Camaño, en cambio, la prefirieron por su tarea legislativa (y no recibió votos negativos).
El peor, para casi cuatro sobre diez consultados, resultó Borocotó, aunque haya asumido el 10 de diciembre. Su caso se tomó como un símbolo de la traición política. Ese fue el principal motivo por el cual lo eligieron (ver aparte el papelón del año).
En el ámbito internacional resultó mayoritario el voto negativo al presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, elegido como el dirigente más rechazado por el 60 por ciento de los consultados. La contracara fue el saliente jefe de Estado chileno, Ricardo Lagos: el más admirado, con el 19 por ciento de las preferencias.
Los dirigentes no celebran la falta de alineamiento político. Así, los políticos votaron por lo mejor y lo peor de ellos. Los líderes, los que gestionan y los que no, los que trabajan mucho y los que lo hacen poco o mal. Lavagna y Kirchner, en 2005, fueron los más destacados.
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