LOS PORTEÑOS VOTAN HOY Y YA SE PALPITA EL BALLOTAGE
Si en diciembre del 2001 muchos de ellos fueron la avanzada del rechazo global a la política, los porteños están convocados hoy con un objetivo más matizado: el de generar un gesto importante, de alcance nacional, acerca de qué política va a predominar en la Argentina en los próximos años.
Aun en contra de los deseos y estrategias de algunos de los principales actores, la elección del jefe de Gobierno de la Capital, de 12 diputados nacionales y de los 60 integrantes de la Legislatura de la Ciudad adquirió esa connotación de hito institucional a favor o en contra del proyecto de Néstor Kirchner, como una disyuntiva planteada en términos casi ideológicos, por encima de las estructuras partidarias.
Tal vez porque se trata de un presidente surgido de un comicio trunco, crecido en sondeos no oficiales de consenso y necesitado de revalidaciones electorales indirectas pero con mensaje contundente como el que pueden dar hoy las urnas porteñas.
También porque la elección porteña puede significar un espaldarazo o un nuevo problema para Kirchner hacia adentro del PJ, si se tiene en cuenta que el Presidente está alineado con uno de los candidatos, Aníbal Ibarra, y las principales figuras del aparato justicialista con su rival principal, Mauricio Macri.
Todos los sondeos previos coinciden en anticipar que los 2.700.000 votantes habilitados en la Capital no van a poder completar hoy el sentido del mensaje reclamado. El proceso de polarización entre el aspirante a la reelección en la Jefatura de Gobierno, Aníbal Ibarra, candidato de Fuerza Porteña, y el de Compromiso para el Cambio, el empresario Mauricio Macri, parece no haber alcanzado para evitar la necesidad de una segunda vuelta, prevista para el 14 de setiembre, porque ninguno de los dos lograría superar el 50 por ciento de los votos necesarios para ganar en primera vuelta.
Los votos porcentuales que les faltarían para resultar consagrados hoy mismo son los que acumulan sobre todo Luis Zamora, candidato por Autodeterminación y Libertad, y Patricia Bullrich, de Unión para Recrear Buenos Aires, quienes disputan palmo a palmo el tercer lugar.
Los cuatro candidatos principales a disputar la Jefatura de Gobierno tienen estilos y proyectos políticos diferentes. En un tercer estrato, con menor intención de voto según los sondeos, estarían Cristian Caram, de la UCR, y Vilma Ripoll, de Izquierda Unida.
En la dimensión nacional de la elección de hoy, la alianza que acompaña la candidatura de Ibarra cuenta con el apoyo explícito de Kirchner. Pero también de la jefa del ARI, Elisa Carrió; de los restos del Frente Grande del propio Ibarra; del socialismo y de la Central de Trabajadores Argentinos que lidera Víctor De Gennaro.
Macri también encabeza una coalición entre sectores de origen diverso. La conforman grupos del PJ, menemistas y duhaldistas; radicales delarruistas y figuras de centroderecha.
Las características de estas alianzas que polarizan la elección se expresan a través de sus listas de candidatos a diputados nacionales y a legisladores de la ciudad.
El economista de la CTA Claudio Lozano, por ejemplo, es el primer candidato a diputado por la lista oficial del ibarrismo, seguido por la peronista Juliana Marino. Por la lista alternativa del ibarrismo, la del Partido Revolucionario Democrático, el primer candidato es el periodista kirchnerista Miguel Bonasso.
La lista de Compromiso para el Cambio tiene en el primer lugar al radical Jorge Vanossi, acompañado por los justicialistas Jorge Argüello (duhaldista), Lucrecia Monti y Cristian Ritondo (PJ porteño).
El cómico y líder de los ahorristas acorralados Nito Artaza es el primer candidato a diputado de la UCR; Hugo Martini, hombre de Ricardo López Murphy, el de Bullrich; Mirta de Brasi la de Zamora, y Patricio Echegaray el de Izquierda Unida.
Esta distribución, y la atomización de los partidos tradicionales en la conformación de las alianzas, ayuda a que la elección de hoy se proponga como una opción entre el “nuevo modelo” de Kirchner y el “modelo de los 90”, cuyan representación sus adversarios atribuyen a Macri.
Y a que, en cambio, quienes pretenden impedir la reelección de Ibarra, Macri el primero, hayan intentado centrar la discusión en los que se visualizan como errores graves de la gestión actual del jefe de Gobierno, como por ejemplo su política de seguridad para la Ciudad.
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