LOS PRIMEROS ENCONTRONAZOS
La Cámara de Diputados quedó integrada ayer con los cincuenta electos el 7 de setiembre. Un debut con emociones, aplausos, la nueva geografía política, la aparición del ARI, un pañuelo blanco de las Madres que irrumpió por primera vez en el recinto y el primer chispazo entre el oficialismo y la oposición.
Los seguidores de Carlos Reutemann y Jorge Obeid arrasaron con los cargos: el ultrareutemista Edmundo Barrera se instaló en el sillón presidencial -un legado de su amigo Alberto Hammerly‑ y el intendente de Rufino, Roberto Deheza se convirtió en vicepresidente 1º. Barrera logró el apoyo unánime de sus pares, pero Deheza sólo 26 votos a favor y 23 abstenciones, un resultado tan ajustado que marca lo que viene. Los partidarios de Hermes Binner fueron desplazados a la vicepresidencia 2º, que ocupará Sergio Liberatti, elegido también por unanimidad. Pero el jefe de la bancada socialista no convalidó el manotazo.
“Esto de avasallar a las minorías le hace mucho mal a la democracia”, advirtió Antonio Bonfatti.
La preparatoria comenzó con una tradición. El legislador más viejo, Roberto Rosúa presidió la primera parte del plenario y le tocó tomar el juramento a sus 49 colegas. La mayoría apeló a fórmulas tradicionales: “por Dios, la patria y el honor” o sus variantes. Pero los cuatro diputados del ARI lo hicieron con otro compromiso.
Alicia Gutiérrez “por la justicia y condena a los responsables de los asesinatos de los compañeros desaparecidos” y sus colegas de bloque, Antonio Riestra, Aldo Strada, y Verónica Venas, “por la patria, la memoria y los ideales de los compañeros muertos y desaparecidos”. Cada juramento desató el aplauso cerrado.
Las barras estaban repletas, pero el protocolo reservó pocas sillas en el recinto a los invitados especiales. Ubicó en la primera fila a Hammerly y a los secretarios elegidos ayer: Marcos Corach (parlamentario) y Livio Strada (administrativo), en la segunda al subsecretario Ariel Ugalde, que presidió la bancada reutemista durante cuatro años. Y desplazó a un costado a la presidenta de Madres de Plaza Mayo.
“Vengo a acompañar a un compañero que hoy ocupa un puesto de lucha por una sociedad mejor por la que lucharon nuestros 30.000 hijos. Lo hago con fuerza, con esperanza y la seguridad de que él estuvo y está en el camino que marcaron los 30.000 hijos”, dijo Celina Kofman. Hablaba del presidente del bloque del ARI, Antonio Riestra, que ayer -en la distribución de bancas‑ quedó al lado del jefe de la Ucedé, Carlos Castellani, el mismo que apoyó a Bussi en el Congreso y pretendió castigar los escraches de los Hijos con el Código Penal.
Uno de los electos por la fórmula Binner‑Paulón, Marcelo Brignoni, ratificó su voluntad de articular un interbloque con los otros 17 legisladores de la lista. Pero mientras madura el acuerdo formará un bloque propio que identificó como Encuentro Popular. Un partido que ya tiene personería en la provincia de Buenos Aires y la gestiona en Santa Fe y Capital Federal: Dos de sus referentes: el intendente de Morón, Martín Sabatella y el diputado nacional Rodolfo Rodil, lo acompañaron ayer en la Legislatura.
La elección del presidente de la Cámara, Edmundo Barrera resultó pacífica. Logró 49 votos a favor. Pero el chispazo se produjo cuando el oficialismo propuso a Deheza como vicepresidente 1º y sólo cosechó 26 votos (22 del PJ, tres del PPS y uno de Castellani) y 23 abtenciones (22 del arco opositor y la del propio Deheza).
El jefe de la bancada socialista, Antonio Bonfatti, consideró que la decisión de los amigos de Reutemann y Obeid torcía “un principio republicano” de distribuir los cargos según la representación política. Si el presidente es de un sector, los vices debían ser otros. Pero el manotazo oficial “avasalla a las minorías y esto le hace mal a la democracia. Ya llevamos 20 años de democracia que es justamente el respeto a la pluralidad. Lo otro es hegemonía. En las dictaduras hay hegemonía.
Y cuando la democracia no respeta a las minorías también hay hegemonía. Acá no se respetó el principio republicano que la primer minoría tenga la vicepresidencia 1º y la segunda, la vicepresidencia 2º”, apuntó Bonfatti.
El discurso final quedó para el presidente de la Cámara, Edmundo Barrera. Su primera mención fue para su gran amigo: Alberto Hammerly y la “excelente gestión que realizó en momentos tan difíciles”. Barrera asistió a Hammerly en los tiempos que se desató el escándalo en la Dirección de Vivienda. Y ayer lo puso como un “ejemplo, cuando se trata de alcanzar acuerdos. Y no estoy hablando de acuerdos fácticos, como los pactos o convenios que pueden resultar de negociaciones y transacciones de intereses particulares -aclaró‑.
Estoy diciendo que supo alcanzar consensos válido y legítimos al tener en cuenta el interés institucional en beneficio del conjunto de la sociedad”.
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