LOS PRIVADOS QUIEREN PARTICIPAR DE LA MEJOR SITUACIÓN DEL ESTADO
Pedro Bayugar, secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), dialogó en exclusiva con El Ciudadano en Santa Fe.
Aquí sus respuestas en torno a la concreción de la conciliación obligatoria en el conflicto que enfrenta a los maestros con el gobierno santafesino.
—¿Por qué cree que se llegó a la conciliación obligatoria?
—Constitucionalmente no tenemos muchas alternativas ni posibilidades de discutir el tema de la conciliación obligatoria. Somos trabajadores de la actividad privada en un servicio público sometidos a la policía del trabajo de la Secretaría de Trabajo de la provincia. Acatamos la conciliación obligatoria haciendo caso a la intimación del levantamiento de la medida de fuerza y concurrimos a la audiencia para plantear junto a nuestros empleadores cuáles son las causas que originaron el conflicto.
—Dentro de la conciliación, ¿cuáles fueron las condiciones que establecieron para levantar la medida de fuerza?
—El piso tiene que ver con un acuerdo o trabajo de conjunto con Amsafé en primer medida, con incrementar la mayor suma posible al básico con algunos mínimos, es decir no menos de lo que se nos ha ofrecido, y con el mandato de jerarquizar la carrera docente para recuperar el porcentaje de la bonificación por antigüedad. Hoy entre el ingresante y el que se está por jubilar la diferencia de bolsillo es tan sólo de un 5 por ciento cuando en realidad debería ser del 120 por ciento.
—Cuando se acordó un sueldo básico que no tenía en cuenta bonificaciones ni remuneraciones, ¿estaban todos realmente de acuerdo con esto en tanto mejora?
—En este aspecto no hubo acuerdo de nuestra parte y en términos generales tampoco hubo acuerdo de parte de Amsafé en (el aspecto) formal. Pero considero que había una aceptación tácita de parte de los trabajadores en tanto significaba una mejora.
—¿Considera que desde el gobierno se da dinero para emparchar situaciones complicadas que no se resuelven de raíz?
—El Estado, por distintos medios, a los que estaban en la marginalidad les repartió dinero a través de los planes sociales, con los planes Jefes de Hogar. Para los trabajadores de la actividad privada el presidente de la Nación dispuso incrementos salariales a través de decretos de necesidad y urgencia. A los trabajadores estatales se les devolvió el 13 por ciento que se les había descontado y en la provincia el procedimiento fue más o menos parecido. También el incentivo docente es una suerte de reparto de dinero (que distribuye) sin mirar en el procedimiento ni en la forma ni en cómo quedaba (ese incremento) con relación al salario final. Lo concreto es que esto era en una situación de emergencia, entendible en un momento donde el salario había quedado totalmente postergado: había que repartir dinero inclusive con una función de movilizar el mercado interno para promover una mayor recaudación fiscal que significara una mayor movilidad en el mercado interno y un mayor crecimiento económico.
—Ahora que la situación del país es buena, la puja distributiva no se hace esperar ¿no?
—El Estado nacional y la provincia hablan de un superávit maravilloso. Hay mayor recaudación, producción y crecimiento. Frente a esta circunstancia lógicamente se da una puja distributiva. Los trabajadores queremos participar de ese incremento y en esa puja distributiva no sólo tenemos que tener en cuenta el presente sino el futuro. El futuro significa la jubilación, los jubilados, la carrera docente y recomponer lo que alguna vez tuvimos, no sólo en monto sino en jerarquización salarial y jerarquización de trabajo En esto estamos.
—¿Cuáles fueron los puntos troncales de la conciliación obligatoria?
—En la conciliación obligatoria pusimos once puntos que tienen distinta intensidad. Pero lo salarial tiene una importante presencia. El reordenamiento salarial tiene que tener un impacto hoy y ahora. En este momento tiene que haber un impacto significativo: por lo tanto, si el objetivo es (pagar) 100 pesos, ahora tienen que ser (bonificados) por lo menos 70, y el resto de acá a fin de año. Por otro lado es fundamental la recomposición de bonificación por antigüedad. Esto implicaría ir estirando la carrera docente en el sentido de que al que va a egresar hay que darle un salario mayor, no sólo porque se lo merece sino porque es la base para la jubilación.
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