LOS PRIVILEGIOS DE GONZÁLEZ FIGUEREDO
Hace ya más de un par de años que el Ejecutivo santafesino no aplica conmutación de penas a convictos de buena conducta. La última vez que Obeid lo iba a hacer, entre los beneficiados estaba un policía de Bomberos Zapadores que había asesinado a su familia en Pérez. El escándalo fue tal que no se volvió a hablar del tema.
Pero antes era común, como una gracia del Estado para con los presos que demostraban intenciones de readaptarse. En el caso de Rubén Darío González Figueredo, llama la atención la generosidad con la que se le aplicó ese favor. Las reducciones fueron de un año y más también, a pesar de que, usualmente, las conmutaciones no iban más allá de dos o tres meses de condena para todos los reos.
Aún más: de una manera tácita, en el Servicio Penitenciario siempre se tuvo como criterio no incluir en la lista de conmutados a presos que estuvieran condenados por delitos de índole sexual en reincidencia. González Figueredo integró cuatro veces esa lista, pese a tener varias violaciones en su haber.
Distintos abogados penalistas consultados coincidieron en recordarlo como “un preso que tenía muy buena relación con el Servicio Penitenciario”.
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