LOS PUMAS ANTE EL DESAFÍO DE INICIAR UNA NUEVA ERA
Es, definitivamente, el inicio de una nueva era. Es el arranque de una etapa diferente para Los Pumas. Vendrán tiempos duros, seguramente. Y llegarán aún después de que transcurran varios meses de esta serie de dos test matches ante Gales cuyo primer partido se jugará mañana en Atlético Tucumán. Porque desde que en 1987 los tiempos de los principales equipos del mundo se acotaron a cuatro años —el período que transcurre entre Mundial y Mundial—, los máximos objetivos se plantearon justamente teniendo en cuenta la cita cumbre del rugby. Y el seleccionado argentino no es la excepción, aunque esa meta de prepararse de cara a un Mundial haya comenzado a ser un horizonte claro recién después de la cita de Sudáfrica, en 1995. Ahí, luego de la tercera eliminación consecutiva en la primera ronda, la dirigencia argentina permitió en cierta manera el ingreso del profesionalismo percibido en el permiso para jugar en el equipo nacional a aquellos que actuaban por dinero en el exterior, o del cobro de un viático en la etapa de preparación. Y el cambio se notó con la epopeya de Gales 99.
Hoy Los Pumas son otros. Y aunque luego de la dolorosa derrota frente a Irlanda del Mundial de Australia el equipo bajó en la consideración internacional —venía de ser quinto en Gales, se recuerda—, Argentina, aún con sus limitaciones económicas y, por consiguiente, de infraestructura, trata de imitar lo mejor de las potencias. Salvando las distancias obvias, está claro.
En ese marco de Selección distinta que busca dar sus primeros pasos con un plantel renovado y con el nombre de su principal sponsor afianzado y estampado en remeras, pantalones, buzos y cualquier otra indumentaria oficial que ande dando vueltas por ahí, Los Pumas cumplieron una nueva jornada de entrenamiento —esta vez, sólo por la mañana— en esta capital tucumana que sigue enmarcada por la belleza de sus alrededores pero que cada día se muestra más golpeada por una crisis agobiante.
Por un lado, sus habitantes cambiaron —motivos sobran— y las caras largas, de preocupación, le ganan la lucha diaria a la alegría parsimoniosa de los tucumanos. Pero por el otro, el mismo tucumano sigue demostrando su alta fidelidad con el rugby. Y si bien su símbolo máximo —el seleccionado provincial— está lejos de sus días de gloria, este deporte continúa siendo casi una religión por estos lados y por eso unas 300 personas siguieron la práctica Puma en Natación y Gimnasia. Ahí, Argentina se movió durante casi dos horas al ritmo de las órdenes de Marcelo Loffreda con los tres cuartos y de sus colaboradores Daniel Baetti y Diego Cash con los forwards.
Antes del entrenamiento, el entrenador designó a los 15 titulares para el primer choque frente a los galeses. De cara a los 22 integrantes de un plantel que mezcla nombres históricos con promesas sin rodaje, Loffreda recitó con voz firme: “Hernán Senillosa; José Nuñez Piossek, Manuel Contepomi, Martín Gaitán, Lucas Borges; Felipe Contepomi, Matías Albina; Gonzalo Longo, Lucas Ostiglia, Martín Durand; Patricio Albacete, Ignacio Fernández Lobbe; Omar Hasan, Federico Méndez y Rodrigo Roncero”. Sin sorpresas, entonces, para el primer test más allá de alguna duda que podía surgir con José Orengo en el centro de la cancha acompañando al mellizo Manuel Contepomi.
Con ausencias relevantes pero con las ganas enormes de arrancar esta nueva etapa con un golpe sonoro, Los Pumas completaron otro día de preparación. Estos Pumas que son distintos pero que llevan el fuego interior de su enorme historia.
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