LOS PUMAS, POR MÁS HISTORIA ANTE GALES
Cuando apenas hayan pasado un par de minutos de las 2 de la tarde y el rito vuelva a cumplirse, inalterable, será la hora de reencuentro. En ese momento, después que el capitán Gonzalo Longo lidere la fila a paso lento pero firme, con la pelota en sus manos y la mirada desviada hacia atrás para esperar que su último compañero pise el césped antes de emprender el trote seguro hacia el centro de la cancha, Los Pumas vivirán otra vez en su piel las sensaciones únicas que provoca el volver a Vélez —la casa Puma más allá de las tres excursiones positivas a River— después de casi dos años.
Desde las 14.10, enfrente estará Gales en la revancha del test match del sábado pasado que Argentina ganó por un insólito 50 a 44 en Tucumán. Cara a cara se plantará una potencia histórica del rugby, con pasado glorioso y presente mediocre. Y con ausencias varias y un plantel que, además, perdió a nueve de sus jugadores que vinieron a la Argentina pero ya viajaron a Sudáfrica para aclimatarse con miras al próximo choque frente a los Springboks. Claro que a la hora del análisis, poco importan los planes de las 15 camisetas rojas que, de todos modos, seguramente jugarán mejor después del pésimo partido hecho hace apenas siete días. Porque lo trascendental será, nuevamente, la propuesta de Los Pumas en este segundo capítulo de la nueva etapa de Marcelo Loffreda al frente del conjunto.
Está claro que en la tercera victoria frente a Gales en un historial que se resume en 10 partidos, Argentina tuvo puntos positivos y negativos. Entre los primeros hay que destacar el oportunismo de anotar puntos cada vez que pasó la mitad de la cancha en el primer tiempo, eficacia que mostró en esa ráfaga brillante de los primeros seis minutos del segundo con tres tries seguidos; la actuación de Felipe Contepomi, que fue el dueño del equipo y LA ROMPIO (así, en mayúsculas) haciendo jugar a sus backs o pateando según correspondiera o defendiendo con un tackle impasable; las formaciones fijas, que rindieron y que dejaron una mueca de satisfacción fundamentalmente por ese line que había sido el gran deficit en el Mundial; y la defensa impasable de los primeros 35 minutos. Entre los segundos, en tanto, se anotaron la desorganización defensiva sufrida depués de que el equipo tomara una ventaja de 50 a 23; y el bajón mental y físico sufrido en ese cierre con angustia.
Indudablemente hoy el partido será distinto. En principio, no habrá un marcador tan alto y el test será más táctico, más cerrado. Para Los Pumas será importante que el partido se juegue al ritmo argentino. Gales, lo demostró en el cierre del partido —eso sí, cuando quedó jugado por la goleada en contra—, tiene un ataque con mucha continuidad y abre muy bien la cancha. Por eso el equipo local deberá asegurar la posesión y achicar la cancha.
Los protagonistas, en tanto, serán casi los mismos en el seleccionado argentino. Casi porque habrá dos cambios: uno, obligado, el de Orengo por Gaitán, lesionado; y el otro, táctico, el de Nicolás Fernández Miranda por Albina, el medio scrum que tuvo una buena presentación en el primer duelo pero que al final se perdió un poco en la conducción por el cansancio y la falta de experiencia. Los galeses, en tanto, tendrán cuatro modificaciones pero la más importante será la del número 10: el más explosivo Robinson irá por Sweeney, que en el primer test la pasó muy mal frente al talento de Contepomi.
Será el punto medio de la primera mitad de la temporada fuerte de Los Pumas. Antes del viaje al infierno que seguramente será la excursión a Nueva Zelanda prevista para hoy a partir de las 20 desde Ezeiza, Argentina se medirá con Gales. En Vélez y con un puñado de ausencias de titulares-titulares. Ante su gente y con varias caras nuevas que rindieron de manera más que aceptable hace una semana…
Juegan Los Pumas. En casa. Y el corazón, como desde hace 39 años, empieza a latir más fuerte que nunca.
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