LOS RADICALES DECIDEN SI ACOMPAÑAN O NO AL SOCIALISMO
El radicalismo santafesino se expidió anoche en contra de “una reforma constitucional que sólo le sirve al oficialismo” al tiempo que difirió hasta principios del mes próximo una definición de la estrategia electoral con la cual encarar las elecciones parlamentarias y comunales de octubre.
Esta fue la conclusión que el titular del comité provincial y senador santafesino Felipe Michlig brindó a La Capital al filo de la medianoche, en un alto de las deliberaciones que continuaban al cierre de esta edición. Estaba satisfecho por lo “multitudinario” que resultó el encuentro en Santa Fe llevado adelante por el “principal” partido opositor de la provincia.
Pese a que la concurrencia entró al recinto apenas pasadas las 20 horas, fue alrededor de las 22 que comenzó a trenzarse la discusión en medio de algunos reproches por el encuentro que algunos dirigentes habían mantenido al mediodía con socialistas (entre ellos Hermes Binner) en un hotel céntrico santafesino (ver recuadro).
Michlig adelantó que el criterio sería “tomarnos unos 20 días para que los comités departamentales recaben las diferentes opiniones y con esas conclusiones diseñar a principios de marzo la estrategia electoral partidaria”.
El debate estaba previsto extenderse hasta la madrugada de hoy por la cantidad de oradores anotados, contados por decenas. Frente a esto Michlig no hizo más que hacer notar el “entusiasmo” y “ejemplo de debate y discusión que este partido centenario está demostrando”.
Las operaciones se habían sucedido durante todo el día y desde temprano. Fueron tantas las comunicaciones y los nervios que varios dirigentes de Rosario, por ejemplo, inquietos, decidieron viajar a Santa Fe a la mañana pese a que el encuentro estaba convocado para las 19.
Las dos primeras horas sirvieron para que los oradores expresaran su “indignación” y “protesta” por la forma en que el gobierno provincial condujo hasta ayer la ronda de conversaciones por la reforma constitucional.
REPROCHES PARA ROASÚA
Las expresiones del ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, aparecidas en La Capital, en el sentido que la reforma pasaría para más allá del 2005 tras los planteos del socialismo, no hicieron más que desatar una catarata de reproches. La UCR está convocada a la ronda la semana que viene.
Michlig reconoció que el partido que dirige siempre “ha sido reformista”, pero insistió en reclamar al oficialismo una metodología “seria”: “Nuestra posición es que lamentamos la metodología impulsada por el Ejecutivo que se lanzó a una iniciativa sin obtener antes los consensos necesarios. Hemos concluido que si no se da la reforma es responsabilidad del PJ y el gobierno, que debe entender que consenso no es adhesión”.
Desde la mañana había ido tomando cuerpo la especulación de que cuanto más se abriera el debate a los intendentes y presidentes de comuna, más se iría a afianzar la posición aliancista. Es que los jefes comunales (con mandato por dos años) van todos a elección este año y una coalición les resultaría tan útil como necesaria para volver a ganar, explicaban.
“En el 2003 les fue bien y se sintieron acompañados apropiadamente por el socialismo”, destacaron. Otro aspecto es que -y esto fue confesado con cierto pudor- la gran mayoría de estos intendentes se encontraría más confiada acompañando una lista a diputados nacionales encabezada por Hermes Binner que por un radical que seguramente resultará de menor nombre y proyección. “Total, en la negociación, puede que el socialismo nos ceda el segundo lugar; el negocio cerraría igual”, explicaron.
Los dirigentes pro aliancistas hacían notar que los más de 100 intendentes y presidentes comunales que la UCR tiene desparramados en toda la provincia sumaron en las últimas elecciones 380 mil votos mientras que el candidato a gobernador por el sublema radical (Santiago Mascheroni) logró nada más que 30 mil sufragios.
¿Y en el socialismo qué voces se escuchaban? Hubo confesiones que este diario pudo captar en Rosario. Por ejemplo, que frente a los embates que están recibiendo Binner y Miguel Lifschitz de parte del justicialismo (por las concesiones y los carnavales, entre otros temas) la “protección” de un segundo partido como el radicalismo caería justa. Y que solos, más allá de la avenida de Circunvalación de Rosario, no podrían controlar la elección. Ni siquiera en Villa Gobernador Gálvez.
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