LOS SERVICIOS SECRETOS BRITÁNICOS DEJARON IR A UNO DE LOS ATACANTES
Los servicios de inteligencia británicos tuvieron en la mira el año pasado a Mohammed Sidique Khan, uno de los presuntos autores de los atentados en Londres, pero descartaron vigilarlo porque no lo consideraron “una amenaza” a la seguridad nacional.
La polémica revelación fue realizada ayer por el dominical The Sunday Times y obligó al gobierno de Tony Blair a salir en defensa de los servicios de seguridad y de su política inmigratoria.
El diario londinense informó que Khan, de 30 años, había sido objeto de la atención del MI5 -la agencia de inteligencia interna británica- el año pasado. Eso sucedió después de que el nombre del terrorista apareciera durante una investigación sobre un plan para hacer estallar un coche bomba frente a una discoteca del Soho, un barrio céntrico de Londres.
Según el periódico, los servicios de inteligencia decidieron no someterlo a ningún tipo de vigilancia porque consideraron que tenía sólo un “vínculo indirecto” con los instigadores del fallido ataque.
Khan, un asesor estudiantil, fue uno de los cuatro atacantes suicidas que el 7 de este mes se inmolaron en la red de transporte público de Londres y provocaron la muerte a por lo menos 55 personas. De ascendencia paquistaní y nacionalidad británica, al igual que otros dos de los terroristas, Khan fue el autor del atentado contra el subterráneo cerca de la estación de Edgware Road, que causó la muerte a siete personas, incluido él mismo.
El joven terrorista fue identificado ayer por un detenido en Estados Unidos que supuestamente está vinculado con la red terrorista Al-Qaeda. Mohammed Junaid Babar reconoció a Khan en una fotografía.
Tras la polémica revelación sobre la falla del MI5, el gobierno británico salió ayer a defender a la agencia de inteligencia y rechazó iniciar una investigación en su contra. El fiscal general de Gran Bretaña, Charles Falconer, dijo que “éste no es el momento” para investigar a los servicios de seguridad, “sino para decidir qué pasos legales tomar contra el terrorismo”.
Falconer, que además es presidente de la Cámara de los Lores, afirmó que los atentados “no significan que los servicios de seguridad e inteligencia fallaron o que las leyes antiterroristas fueron ineficaces”.
Asimismo, negó que su país hubiera tenido una actitud indulgente hacia los refugiados musulmanes, en respuesta a las críticas según las cuales las laxas leyes de asilo hacen de Gran Bretaña un terreno fértil para reclutar a extremistas islámicos. “En cuanto al asilo, nuestra política es: si temes la persecución, tienes derecho a venir aquí”, dijo. “No creo que hayamos sido ultraliberales…”, afirmó.
Justamente hoy, el ministro del Interior, Charles Clarke, se reunirá con la oposición conservadora en la Cámara de los Comunes para debatir una serie de nuevas leyes antiterroristas que, entre otras cosas, apuntarán a combatir a los religiosos que inciten indirectamente a actos terroristas o a las personas que “provean o reciban entrenamiento” en terrorismo. “Las personas que ataquen los valores de Occidente y que glorifiquen actos terroristas serán detenidas por un largo período y deportadas en caso de que fuera necesario”, declaró Falconer.
MÁS ARRESTOS
El gobierno aspira a incluir tres nuevos delitos en la legislación antiterrorista: la formación en técnicas de atentados, la incitación “indirecta” al terrorismo y los “actos preparatorios” para cometer ataques.
Esta medida está destinada a poner trabas a los jóvenes británicos que reciban entrenamiento en Afganistán o Paquistán, como hicieron tres de los cuatro kamikazes de Londres. Según los servicios de inteligencia, son cientos los jóvenes británicos que viajan para ser entrenados por Al-Qaeda.
La nueva legislación, que podría entrar en vigor en las próximas semanas, incluye también la creación de leyes de naturalización para obtener la ciudadanía británica, basadas en la lealtad a “valores morales” del país. Este aspecto de la legislación responde al hecho de que tres de los cuatro suicidas tenían la nacionalidad británica; el cuarto era jamaiquino.
Entre las nuevas medidas, hay una cláusula que obligaría a las personas de 18 años a participar de ceremonias de ciudadanía para afirmar su lealtad a los “valores” británicos. “Tenemos que hallar la forma de movilizar a la población británica para que entienda cuáles son los valores que consideramos primordiales”, dijo el viceministro de Interior, Paul Goggins.
En tanto, Scotland Yard sigue buscando a un quinto hombre, el “cerebro” de los atentados, a cargo de reunir y preparar a los atacantes. Anoche, la policía arrestó a seis hombres en Leeds, la ciudad del norte de Inglaterra de donde procedían tres de los cuatro kamikazes. Aunque los arrestos se hicieron sobre la base de la ley antiterrorista, fuentes policiales afirmaron que las detenciones no estaban ligadas a los atentados de Londres.
Mientras sigue la investigación, un funcionario del MI5 afirmó que llevará décadas erradicar a los grupos terroristas que operan en Gran Bretaña, por la dificultad de combatir a extremistas dentro del país.
PAQUISTÁN PIDE QUE NO LO CULPEN
Gran Bretaña debe abstenerse de culpar a otros países por los atentados del 7 de este mes en Londres, según dijo ayer el embajador paquistaní ante las Naciones Unidas, Munir Akram. El diplomático criticó duramente al gobierno británico por haber acusado inmediatamente a Paquistán y a Egipto de dar apoyo a los grupos terroristas que estuvieron detrás de los ataques contra la red de transporte público londinense. Akram dijo que Gran Bretaña “debería mirar primero sus problemas para entender la raíz de las causas.
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