LOS SIN TIERRA PRESIONAN A LULA.
“Vamos a hacer la reforma agraria, y para ello continuaremos ocupando tierras improductivas, le duela a quien le duela”, aseguró el líder del Movimiento de los Sin Tierra (MST) José Rainha en la región del Pontal de Paranapanema, al noroeste del estado de Sao Paulo, una de las áreas donde el conflicto agrario es más tenso en Brasil.
Rainha inauguró el fin de semana el más grande campamento de desposeídos Sin Tierra de la historia de la organización, el cual aspira a albergar a 5000 familias hasta el próximo julio, declaró el líder a la periodistas en el lugar (650 km de Sao Paulo).
Los campamentos, esparcidos por toda la geografía brasileña, se instalan normalmente en tierras invadidas o márgenes de carreteras, donde los desposeídos se instalan en paupérrimas barracas de plástico negro en las que habitan hasta que el gobierno les entrega un pedazo de tierra en propiedad.
El propio presidente Lula, comprometido en llevar adelante la reforma agraria que reclaman los Sin Tierra y que ha sido su tradicional aliado desde la creación del movimiento, reclamó la pasada semana paz en el campo.
“No me imagino que en un país de este tamaño, con la cantidad de tierra que tiene, sea necesaria una ocupación con violencia, contra quien quiera que sea”, declaró Lula tras el violento incendio de un ingenio en Pernambuco; “tenemos que hacer una reforma agraria tranquila y pacífica”, añadió.
“Mientras el gobierno no tome iniciativas para la reforma agraria, habrá ocupaciones”, declaró a la AFP Jaime Amorim, uno de los principales líderes del MST en el nordeste.
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