LOS SONIDOS DEL MUNDO
Diez millones de personas en la calle, en los bistrots, en las iglesias. Todo Francia en la calle para celebrar la Fiesta de la Música. Una celebración que ha desplazado en su fuerza la alegría y los bailes populares del 14 de Julio, el día de La Bastilla.
La “F¬te de la Musique” significa en que cada esquina o plaza significativa hay un concierto de musica. En este edición numero 22 celebrada el sábado por la noche, los organizadores decidieron abandonar los megaespectáculos gratuitos con artistas celebres del año pasado y recuperar el espíritu amateur de los músicos. Esto no impidió que más de 50.000 personas ovacionaron a Simply Red en la plaza de la República; a Bruel, Lorie y Voulzy en el hospital Necker o hubiera megaconciertos en vivo en las cadenas de televisión.
Una de las características de la “F¬te” es que no hay lugares vedados para la musica: puede ser un hospital, el cuartel de bomberos, una esquina, una galería de arte, la plaza o la calle mismo. Todo gratuito y para todos. Patrick Bruel estuvo en la cadena F2 y Ophelie Winter y Florent Pagny por la TF1 desde Niza en un concierto al aire libre aplaudido por miles de personas.
Con espectaculares medidas de seguridad e inmensa policía desplegada en la calle por miedo a actos suicidas de los mujaidines iraníes, dos millones de parisinos y turistas bailaron y escucharon rock funk, música clásica y de todas las nacionalidades en las esquinas de París. Uno de los lugares mas divertidos y frenéticos fue el concierto en la Embajada de Brasil con el dúo Alzeny Nelo y el concierto de música clásica de Joao Carlos Assis Brasil.
Las riberas del Sena habían sido copadas por los músicos africanos y sus tambores. Bailaban hasta los barcos. Eran las cuatro de la mañana y seguían moviéndose multitudes sobre los puentes. La rue du Faubourg Temple, unió a todos los músicos del mundo. En el barrio de la gran movida parisina predominaron el jazz, ska, reggae, techno, house y funk.
El ministro de Cultura y Comunicación, Jean Jacques Aillagon, es el primer entusiasta de la Fiesta. “Yo he sido parte de un grupo coral. Hoy me encanta Benabarm Sanseverino, Thomas Fersen y Carla Bruni”, contó. Había comenzado el verano, hacía mucho calor y la fiesta se hacía presente en París, no sólo de la música sino de las cornetas y las sirenas. La alcaldía de París decidió celebrarlo con la iluminación de la Torre Eiffel, con sus 20.000 incandescencias.
Los argentinos tuvieron su propia fiesta. Y fueron dos: un baile popular a puro tango en el teatro Chaillot con todos los artistas del festival “Buenos Aires Tango en France”, con Rubén Juárez, la Gran Orquesta Tango Vía y los bailarines de tango. La otra fue en la galería del teatro de Nesle, en pleno Barrio Latino, para celebrar el casamiento del director de teatro Hugo Herrera y la arregladora musical y cantante Norma Basso. ¿El regalo?.
Un concierto con los argentinos más famosos de París: Jairo y sus milongas borgeanas, y Amelita Baltar y su memorable versión de la Balada para un Loco. Emocionaron a todos. Allí estaban el embajador Archibaldo Lanús, el ex senador Hipólito Solari Irigoyen y, entre otros, Madame Pons, mecenas solidaria de todo argentino artista que llegue a París. Compositores, poetas, cantantes y músicos saludaron a Herrera—Basso, una de las parejas más queridas de la comunidad latinoamericana en París.
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