LOS SUPLENTES DE BOCA SE DIERON UN GUSTO ANTE BANFIELD
Aburrían y mucho. Porque la pelota iba por el aire, de un lado al otro, sin destino. Los arqueros no participaban del juego y los errores se repetían. A no dudarlo, el arranque del partido no fue el esperado. Es que Banfield y Boca no encontraron la manera de tocar corto y desequilibrar.
Los locales tomaron la iniciativa, pero se repitieron con calcados pelotazos para Amato y Bustos Montoya, a quienes les costó encontrar espacios en los metros finales.
El Boca compuesto por suplentes arrancó siendo un equipo muy largo, con poca comunicación entre sus líneas. Todos hacían la suya personal y así costaba avanzar. Villarreal, por la derecha, iba e iba, con los ojos cerrados y a los empujones. El talentoso Marinelli se ponía la pelota debajo de la suela pero nadie se le acercaba para combinar. Ese Boca, el de los primeros veinte minutos, no daba señales de vida. Para colmo, en el ataque Barijho chocaba siempre con Estévez.
Una jugada, apenas, hizo falta para que cambiara el rumbo de todo. Cardozo llegó al fondo por la izquierda, despachó el centro y Barijho la mandó adentro con un cabezazo preciso. A partir de ahi y hasta el final de la etapa inicial, los de Bianchi fueron superiores. Marinelli hizo sentir su zurda, Silvestre y Villarreal cortaron todo y más… Estévez aprovechó su velocidad y Barijho su potencia. Conclusión: pudo llegar el segundo, más allá de las imprecisiones en los metros finales. ¿Banfield? Sintió el impacto y entró en un estado de confusión total. No sabía si atacar o defender. Quedaba a mitad de camino y esa indecisión le costó caro.
Se caía de maduro que Boca estaba para más. El partido siguió flojito, con pocas chances de peligro. Pero cuando ya se jugaba el final del primer tiempo, Marinelli mandó una pelota cruzada al área de Banfield y en el camino la desvió con otro cabezazo Barijho, quien festejó con ganas después de un tiempo de sequía e inactividad.
En el segundo tiempo Boca demostró desde el vamos que tenía las riendas del partido. Antes de que se cumpliera un minuto, Marinelli ingresó al área con la pelota dominada y sacó un zurdazo bajo, muy fuerte, que el arquero rechazó hacia un costado. El rebote le quedó a Barijho, que tiró un centro al segundo palo para que Estévez metiera un cabezazo que casi termina adentro.
Todo, a esa altura, era de Boca. Marinelli se hizo amo y señor del medio campo y cada uno de sus arranques era un dolor de cabeza para los defensores de Banfield. El propio Marinelli probó de media distancia, justo antes de los diez minutos, y la pelota dio en el palo.
A Banfield no le quedaba otra que arriesgar. Fue con Raponi, con Amato, con Bustos Montoya, con Garrafa Sánchez… Y nada. Boca, en cambio, se tiró unos metros atrás y trató de salir rápido de contra, aunque no tuvo tanta profundidad como antes.
En el enésimo centro Banfield encontró el descuento. Abbondanzieri salió muy mal, a destiempo, y Bilos se anticipó a todos para marcar con un cabezazo.
Emotivo fue el final. Porque Boca, ya cansado, se refugió en su área y sólo trató de aguantar las embestidas de Banfield, que tuvo varias posibilidades de gritar el empate. Pero no hubo caso y la victoria fue para Boca, que sigue prendido en el Clausura.
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