LOS TAXISTAS ADVIERTEN: "LOS ROSARINOS TENDRÁN QUE CAMINAR EN NOCHEBUENA"
Los peones y los titulares de taxis se declararon en alerta por la agresión que un chofer sufrió la madrugada de ayer e insistieron con que no podrán garantizar la prestación del servicio durante las fiestas de fin de año.
Es más, el secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Horacio Boix, aseguró que “los rosarinos tendrán que volver caminando a sus casas el viernes por la noche porque faltarán coches en la calle”. El dirigente también criticó el cronograma “impuesto” por la Secretaría de Servicios Públicos de la Municipalidad, que fijó un piso mínimo de 800 unidades en la calle entre las 22 y las 6.
“Eso será un rotundo fracaso; por el miedo, no habrá esa cantidad de unidades trabajando”, advirtió.
El intento de robo en la zona sur que se produjo la madrugada de ayer y que dejó a un chofer con heridas de arma blanca desató nuevamente la preocupación de las agrupaciones que nuclean a titulares y peones de taxis, que se reunieron y se declararon en “estado de alerta permanente”.
Según detallaron, mañana los taxis prestarán servicio hasta las 23 y volverán a la calle a la 1.30. Pero el titular del Sindicato de Peones de Taxis aclaró que “si los choferes no ven los controles y la presencia policial necesaria, van a levantar el servicio porque no se puede trabajar sin las mínimas garantías de seguridad”.
Es más, el dirigente admitió que “el servicio será deficiente” y advirtió que “a la más mínima agresión, los taxis van a dejar de trabajar porque la gente no quiere exponer su vida”.
En eso coincidió el presidente de la Asociación de Titulares de Taxis Independientes (ATTI), Mario Cesca, quien además salió al cruce del piso mínimo de 800 unidades fijado por la Secretaría de Servicios Públicos.
De las 3.100 licencias existentes, la Municipalidad dispuso que para mañana circulen 850 en el horario de 6 a 14; unos 1.650 coches deberán estar en la calle entre las 14 y a las 22, y para la franja crítica de 22 a 6 deberá haber un mínimo de 800 unidades, cuando normalmente en ese horario no superan las 500.
El titular de ATTI se quejó porque “la cifra de 800 coches la metieron de prepo” y explicó: “Ese es el número de coches que por tener más de dos choferes tienen que estar en servicio las 24 horas. Entonces, parece que a quienes tienen la posibilidad de dar trabajo en lugar de premiarlo, se lo castiga”.
“Ya que nos obligan compulsivamente a trabajar -continuó el dirigente-, por lo menos que nos garanticen las medidas de seguridad necesarias para evitar desgracias. Porque incluso nos están amenazando con que habrá sanciones que van desde la suspensión de la licencia por una determinada cantidad de tiempo hasta la caducidad definitiva”.
Es más, Cesca le reprochó al municipio que “se lave las manos diciendo que la seguridad es responsabilidad del gobierno provincial” y aclaró que si ven algún peligro o incidente, “la gente (por los choferes) se va a volver a su casa”.
Empleados y patrones
El secretario general del sindicado que nuclea a los choferes tampoco ahorró críticas hacia la Secretaría de Servicios Públicos y en ese sentido señaló que “el operativo sobrecarga exclusivamente a los que hacen todo el año el turno noche, cuando existen 1.126 coches con un solo conductor y otra cantidad similar con dos choferes”.
Las quejas también llegaron desde la Cámara de Titulares de Licencias Taxi de Rosario (Catiltar). Su titular, Guillermo Vogel, propuso no sólo que se dispongan dos conductores en todos los taxis habilitados, sino que además planteó que “durante la noche se aplique una tarifa diferencial un 20 por ciento más cara”.
Mientras, el titular de la Cámara de Radiotaxi, Rogelio Mazza, le suplicó a los usuarios del servicio que se movilicen en horas tempranas para “evitar la sobrecarga de pedidos en plena Nochebuena”.
Lo cierto es que la escasez de taxis en las calles ya se hace sentir por estos días y la madrugada del 24 será sólo el corolario de una situación que viene siendo advertida por los usuarios desde hace tiempo.
El centro de Rosario es el mejor ejemplo de este panorama. Ayer, en las paradas de taxi del microcentro había largas colas de gente, mientras que los coches brillaban por su ausencia. Y las protestas de la gente se hacían oír, ya que las esperas iban de los 15 minutos a la media hora.
Pero la escasez se extendía a otras zonas de la ciudad, como Pellegrini, Oroño y las calles adyacentes al microcentro. “Es más fácil que venga Papá Noel”, broméo Pedro mientras no cesaba de asomarse en una esquina esperando el clásico taxi.
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