LOS TAXISTAS PARAN POR UNA SEMANA ENTRE LAS 22 Y LAS 6 DE LA MADRUGADA
El luto mutó en bronca. Los taxistas rosarinos decidieron en asamblea retirar el servicio de las calles, de 22 a 6, durante una semana. La medida se extenderá hasta el lunes próximo inclusive e incluirá una movilización pasado mañana. No obstante, y según lo adelantó ayer el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, hoy se reunirán las agrupaciones que nuclean a los tacheros con los integrantes del departamento técnico de Comunicaciones de la policía de la provincia. Evaluarán el sistema de alerta de llamado rápido ante situaciones de emergencia, que se prevé implementar.
Tras la muerte del taxista Jorge Poremba ocurrida el sábado pasado, sus colegas votaron mayoritariamente por el quite de colaboración. Tienen el firme propósito de llamar la atención de las autoridades y exigir que se intensifiquen los controles con presencia policial.
Las mociones durante la asamblea fueron dos: no trabajar de noche y movilizarse pasado mañana, una propuesta del Sindicato de Peones de Taxis y que llevó las de ganar, y la de la Asociación de Titulares de Taxis Independientes (Atti), que no incluía paros, pero sí un plan de lucha con movilizaciones semanales, con convocatoria todos los sectores de la sociedad. La medida comenzó a implementarse anoche y se extenderá hasta el lunes 16 inclusive.
Durante la asamblea se escucharon críticas contra el anuncio municipal de hacer efectiva la implementación de la ordenanza que exige adherirse a los radiollamadas. Una medida que “no tiene nada que ver con la seguridad”, protestaron los tacheros (ver página 4).
Por su parte, al retomar sus funciones al frente del Palacio de los Leones, el intendente Miguel Lifschitz calificó ayer la muerte del taxista Jorge Poremba como “innecesaria” y “fruto de una violencia que viene creciendo”.
El primer mandatario de la ciudad agregó que “resulta fácil echarle la culpa a la falta de presencia policial, el problema es mucho más grave, mucho más profundo, con raíces en la situación social que padece el país y que requiere políticas integrales de parte del Estado. No se puede mirar para otro lado, no se puede no hacer nada”.
Con el recuerdo latente del compañero muerto durante un asalto y enterrado ayer en el cementerio La Piedad, el extenso debate de los taxistas giró básicamente en dos ejes: paralizar el servicio durante el turno noche y movilizarse mañana (propuesto por los peones), o realizar marchas convocantes, pero sin paros. Esta última moción fue propuesta por la Atti, que intentó seducir al sector para organizar “una movilización ciudadana, una o dos veces por semana durante una hora”. La sugerencia cosechó el enérgico rechazo.
El quite de colaboración implicará rediagramar los cronogramas para que los choferes que se desempeñan de noche, lo hagan durante la tarde. Pasado mañana, se concentrarán en el parque Independencia y marcharán hasta los Tribunales (Balcarce y Pellegrini). De allí se dirigirán en caravana hasta la sede del gobierno provincial (Dorrego y Santa Fe) donde insistirán con sus demandas ante las autoridades.
“Esta vez vamos por todo. Estamos hartos de seguir de esta manera, están en juego nuestra vidas”, sentenció Horacio Boix, del sindicato de peones. “Buscamos respuestas concretas, en principio presencia policial seria, pero nos están empaquetando. Ellos (por la policía) saben donde están los delincuentes, las cuevas, dónde hay mayor riesgo”, indicó el gremialista.
Mario Cesca, de Atti, se mostró más calmo, aunque se confesó “frustrado”, por la falta de respuestas. “Los muchachos de la noche son los que más se arriesgan trabajando, y hay que protegerlos. Esta es una medida más para ver si les podemos hacer sentir algo a los funcionarios, veremos si con el transcurso de los días tiene algún efecto”, remarcó.
El dirigente fue más allá de los casos puntuales de violencia que sufren los taxistas y lanzó su visión personal: “Hay un problema gravísimo de desintegración de la familia. ¿Dónde están los padres de estos chicos que matan a los ciudadanos”, preguntó. Y añadió: “Algo tendrán que decir los gobiernos provincial, municipal, y las autoridades del Poder Judicial y Legislativo, pero claro, están de vacaciones y en medio nosotros, juntando cadáveres”, sentenció.
Por su parte, el intendente Lifschitz, quien se hizo de un espacio para referirse a la problemática de los taxistas, reconoció que le preocupa “muchísimo” el tema. “Creemos que son víctimas innecesarias, que se dan no solamente en este gremio sino también entre ciudadanos comunes y comerciantes”.
El jefe comunal indicó que la violencia urbana “es un tema que viene creciendo y no se advierten políticas de fondo en el tema. Siempre se recurre a medidas de coyuntura en estos casos; volcar algunos efectivos más a la calle, por ejemplo, algo que dura unos días. El problema es grave y hay que analizarlo integralmente”, concluyó.
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