LOS VAIVENES OLÍMPICOS
El 31 de diciembre de 1923 el entonces presidente Marcelo Torcuato de Alvear creó por decreto el Comité Olímpico Argentino, organismo que se encargaría, de allí en más, de las delegaciones que representarían al país en los Juegos. Desde entonces, el COA, en sus 80 años de existencia, ha seguido los vaivenes de la política argentina.
Que Alvear fuese el impulsor del Comité no fue un hecho casual. Un año antes, el que luego sería presidente de la Nación había tenido una reunión con el barón Pierre de Coubertin, el francés ideólogo del movimiento olímpico moderno.
Y aún más allá en el tiempo hubo otros hechos premonitorios. Ya para el Primer Congreso Olímpico Internacional, en 1894, Argentina contó con uno de los primeros trece miembros: José Zubiaur, un abogado y maestro que fue pionero en el país con la incorporación de la enseñanza de educación física en los colegios. Los pasos de Zubiaur luego continuaron por la senda de la pedagogía y no así del olimpismo.
Pero otros tomaron ese camino. Con motivo de los cien años de la Revolución de Mayo se organizaron los que se denominaron “Juegos Olímpicos del Centenario” y para el evento se creó una Comisión, de la cual Alvear fue presidente honorario.
El primer presidente del COA fue otro integrante de aquella comisión especial: Ricardo Aldao, reconocido titular del club GEBA, quien también presidió al Banco de la Provincia de Buenos Aires y fue diputado bonaerense.
A Aldao lo sucedieron 16 personas en el cargo, con distintos vínculos con la política, de los cuales cuatro fueron militares. El primero fue el interventor de la llamada Revolución Libertadora que derrocó a Juan Perón, el general Fernando Huergo, quien suplantó a Rodolfo Valenzuela en el entonces CADCOA —organismo que fusionaba al ente olímpico con la Confederación Argentina de Deportes—. Luego, dirigieron el organismo el coronel Esteban Mallo y el general brigadier (R) Jorge Noceti Campos, ya en el gobierno de Onganía. El último es el actual titular, el coronel (R) Antonio Rodríguez, quien ocupa el cargo desde que suplantó al tirador peronista Pablo Cagnasso en 1977, durante la última dictadura.
Rodríguez fue reelegido seis veces y lleva ya 26 años como presidente del COA, más tiempo incluso que Julio Grondona en la AFA. Quien es el último funcionario de la dictadura de Videla que mantiene un cargo, ya en democracia no tuvo oposición. Sólo en 1985 hubo otro candidato: Horacio Billoch Caride.
El coronel retirado decidió adherir al boicot promovido por Estados Unidos a los Juegos de Moscú. Luego, encabezó las delegaciones a Los Angeles ’84, Seúl ’88, Barcelona ’92, Atlanta ’96 y Sydney 2000. Y lo hará también en Atenas el año próximo, ya que su último mandato se extiende al 2005. En este período se cosecharon sólo cinco medallas de plata y cinco de bronce. Ninguna de oro, frente a las 13 que acumuló Argentina antes de su mandato.
También, durante la década menemista, se propuso a Buenos Aires como sede candidata para el 2004, pero finalmente, tras quedar entre las finalistas, no fue seleccionada. A pesar de ello, lo que le costó sus cargos a varios secretarios de Deporte, no impactó en el eterno Rodríguez.
Se sabe de las deudas pendientes que tiene la democracia, dentro de las cuales, el deporte y sus políticas para el desarrollo no están exentos.
Y en ochenta años hay un dato que habla por sí sólo. Argentina, país fundador del Comité Olímpico Internacional, aún no pudo —o no supo cómo— albergar a los Juegos.
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