LOS VIAJES DE FERRERO AUMENTARON A PRINCIPIOS DE ESTE AÑO
El narco cordobés, Aldo Ferrero, viajó en tres oportunidades a Paraguay durante el 2005, antes de ser detenido por la Policía santafesina, en la tarde del 18 de marzo, cuando se le hallaron 154 kilogramos de marihuana. Su último ingreso al vecino país se produjo el 11 de febrero, pero no consta su salida de Paraguay, por lo cual lo hizo en forma clandestina, según confirmó una alta fuente de la Oficina de Migraciones a Rosario/12. Su abogado defensor, Ricardo Ceferino Degoumois, estuvo el 14 y 15 de agosto en Paraguay: o sea 9 días después de lograr la libertad de Ferrero. En tanto, siguen apareciendo irregularidades en la causa que se tramitó en el Juzgado Federal de Reconquista, conducido por el cuestionado Eduardo Fariz: nunca apareció el teléfono celular de Ferrero (pese a que varios policías observaron el estuche del móvil cuando se produjo la detención), ni se pidieron informes a las empresas telefónicas para determinar llamadas entrantes o salientes del detenido.
La estrecha relación de Aldo Francisco Ferrero con el Paraguay, para el desarrollo del negocio del narcotráfrico, está determinada, aunque en el Juzgado Federal de Reconquista optaron por dejarlo en libertad “porque tiene hijos a cargo”, tal como señalara el juez subrogante Hugo Rebechi, quien reemplazó al juez federal Eduardo Fariz, que un día antes presentó un certificado médico, aduciendo “lumbalgia”, aunque la receta era de un nefrólogo. Si bien al ser detenido Ferrero indicó que era “fletero” en Morteros, su ciudad de origen, no se le conoce demasiada actividad en tal rubro. Sin embargo, los ingresos que se le observan no condicen con el nivel de vida que muestra, con una coqueta casa de dos plantas y subsuelo, aunque en plena construcción. En el allanamiento practicado en su domicilio ‑poco después de su detención, en el límite de Córdoba y Santa Fe (rutas 23 y 1) se le encontró documentación y varias agendas. En estas últimas aparecieron varios números de Paraguay.
Al vecino país estaba viajando seguido, según pudo confirmar Rosario/12, de acuerdo a un informe de la Oficina de Migraciones de Paraguay. Los viajes comenzaron en el 2003, pero se acentuaron a principios de este año, siempre ingresando desde Formosa, por Puerto Falcón, que está pegado a Clorinda. En el 2005, Ferrero ingresó el 26 de enero a Paraguay y salió al día siguiente. Volvió a entrar el 28 de enero y salió el mismo día del vecino país. Y la última vez que ingresó a suelo paraguayo fue el 11 de febrero: o sea, 36 días antes de quedar detenido en proximidades de San Cristóbal.
Su libertad se produjo el viernes 5 de agosto, merced al trabajo realizado por su abogado defensor, Ricardo Degoumois, el mismo que al comienzo de la causa fue conjuez, tomándole incluso la primera declaración al policía suicidado Claudio Capdevila. Degoumois presentó la documentación de uno de sus automóviles personales, un coqueto Mercedes Benz modelo 2003 (tiene además un Meriva, un Golf GTI y un BMW)‑ como depósito de garantía, a fin de justificar los 5.000 pesos requeridos por la justicia. Por esas casualidades de la vida, el mismo abogado, ingresó al Paraguay nueve días después, según consta también en Migraciones. Degoumois optó por pasar el fin de semana largo en el vecino país: ingresó el 14 de agosto y salió en el mismo día. Al día siguiente hizo el mismo movimiento: entró y salió durante la misma jornada; siempre por Posadas.
En los últimos tiempos, el contrabando y el narcotráfico hicieron varios negocios con el Paraguay en zonas del norte santafesino, a través de sus camellos o bien arrojándose bultos desde avionetas, en horarios nocturnos. Cuando revisaron las pertenencias de Ferrero, le encontraron pasajes de ómnibus al vecino país y un pase fronterizo intransferible, para ingresar y salir cuantas veces fuera necesario del vecino país.
Ese privilegio ‑vaya a saber de la mano de qué “hombre poderoso”‑ fue el que quizás lo hizo no figurar en la salida en Migraciones. Lo que nunca se le secuestró a Ferrero en el operativo realizado por la Guardia Rural Los Pumas y personal de la Unidad Regional XIII del Departamento San Cristóbal fue el teléfono celular. “Todos vimos que estaba el estuche del aparato, pero quedó claro que el móvil lo arrojó cuando la policía lo empezó a perseguir”, dijo a este diario un testigo. De hecho, durante varias horas, los uniformados recorrieron la zona para ver si aparecía el teléfono. Lo preocupante del caso fue que en ningún momento se hizo constar en el “Acta de procedimiento” ‑confeccionada por el comisario Rubén Francisco Moyano‑ que en la camioneta 504 había un estuche de celular, a fin de lograr registros de llamadas entrantes y salientes en las empresas telefónicas. “Ferrero siempre usa celular; se mueve de esa manera y siempre lo vimos”, dijo una fuente de Morteros. Obviamente, a ninguno de los jueces o el fiscal se les ocurrió pedir movimientos telefónicos de Ferrero. Quizás podría haber cerrado mejor el círculo sobre la conexión Paraguay y los socios regionales.
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