LUIS BRAS Y OTROS TEMAS POLÉMICOS.
LUIS BRAS Y LOS COMIENZOS DE LA ANIMACIÓN ROSARINA
“Bras es un señor que arrancó sólo en los 60 y realizó una obra que es muy difícil de poner en valor real porque laburo de forma muy artesanal. Yo creo que si hubiera estado en el National Film Board de Canadá sus laburos hoy serían patrimonio de la humanidad, porque están realmente al mismo nivel que los trabajos de Norman McClaren o de Layon en Inglaterra. El punto es que el tipo laburaba solo y tenía una sola copia de cada película. Además solamente se veían si las proyectaba él, hasta que salió el programa de Caloi. Entonces recién ahí se pasaron a video, y se pudieron mandar al aire para que las viera un sector más amplio de gente. Mi generación, que comenzó con esto a partir de los 80 se paró arriba de lo que había, es decir, fue muy importante que existiera ese cimiento, sino estaríamos inventando la pólvora de la nada.
“Cuando se murió Bras, hace 10 años, con Esteban Tolj, que es otro animador rosarino, alquilamos el mismo taller donde laburaba Bras, con todas las cosas de él adentro. Lo habilitamos como taller y dimos clases durante tres años ahí (después tuvimos que cerrar por cuestiones económicas, porque era un local bastante caro). Entonces hay toda una tanda de pibes de entre 20 y 30 años que estuvieron con nosotros en ese taller y que hoy trabajan en animación. Es muy probable que el año que viene hagamos un encuentro de realizadores de animación del Mercosur y ahí realicemos un censo para saber cuántos y quienes son los pibes nuevos que trabajan en esto y digamos: ‘con este compilado llegamos hasta acá, ahora hacemos un punto y aparte y arrancamos una etapa nueva de producción con esta tanda de pibes nuevos que realizan animación’.
“La mayor parte de las películas de Bras están hechas en fílmico, en Súper 8 o en 16 mm, y agarró justo una curva tecnológica que ahora se acentuó mucho más. Agarró la desaparición del Súper 8, y un bache que no hubo nada de nada, ni fílmico ni VHS, nada, hasta finales de los 80. Recuerdo que en esa época yo había hecho unos trabajos en una técnica que se llama ‘animatic’, que consistía en editar en cinta de video de U-Matic, cuadro a cuadro o cada 2 o 4 cuadros, animaciones en cinta de video. Era algo muy lento y la cinta se hacía moco, muy complicado y artesanal. Hasta que en los 90 pude comenzar a hacer algo en computadora.
“La postura de Bras era que el laburo del dibujante o del animador era más que nada conceptual, más allá del soporte. Muchas de sus películas estaban hechas con rayado directo sobre lo fílmico. Esto es como lo más básico de todo, es decir, generar imagen en movimiento sin utilizar una cámara y en abstracto, sobre una banda de sonido o trabajar sobre el ritmo, con imágenes puras, geométricas, con colores. Esto es la médula de la animación, sin temas ni personajes. Por esta razón Bras decía que este laburo estaba mucho más en la zona de las artes plásticas que en una industrial, entonces le pasaba por el costado a todas las cuestiones de cómo entrar a la tele, de cómo había que hacer para meterse y poder vender algo. Por eso las películas de él, que tienen entre 30 y 35 años pueden verse tranquilamente y son material de vanguardia, porque están hechas bajo los conceptos de un artista plástico, en el sentido de apoderarse de los materiales e intervenir sobre ellos como lo hace un pintor o escultor, es decir con un contacto directo sobre la materia”.
“ALEJO Y VALENTINA”: CUALQUIERA PUEDA HACER ANIMACIÓN.
“El caso de Alejo y Valentina es muy particular, porque tiene mucha empatía con los adolescentes. Estuvo a punto de hacer un gran negocio en Video Match. Se anunció como la nueva serie animada de Video Match y después, no sé qué problema hubo que salió un capítulo y no salió más. Hay un libro que salió a comienzos de este año, ‘Breve historia del dibujo animado en la Argentina’, de Raúl Manrupe, editado por el Centro Cultural Ricardo Rojas, que tiene un capítulo entero dedicado a las animaciones en la web y una parte entera dedicada a Alejo y Valentina. A mí me parece que hay toda una corriente de este tipo de animaciones que no acusan recibo de la existencia previa de absolutamente nada. No les importa que haya existido animación desde 1895, que hayan existido grandes realizadores, que haya existido una época de oro, que haya existido García Ferré, etc., etc. Es como que la tierra hubiera sido arrasada por un tsunami y la animación empieza de cero con Alejo y Valentina.
“Creo que en cierto punto tiene que ver con una cabeza que está entre lo posmoderno y lo menemista, en el sentido de que vale todo y da igual cualquier cosa, entonces estamos todos limados y nos da risa cualquier pelotudez. Aunque te digo que las voces son muy graciosas (risas). Fijate que hasta puede generar un negocio como en su momento lo generó el Mono Mario, que al lado de Alejo y Valentina es Bambi, es Walt Disney en su mejor momento. Yo creo que cualquier movida, por más que no tenga una intencionalidad política, tiene una política implícita y ésta es la política de la estupidez, de la limadura, que no construye nada”.
SIN CITY Y EL CINE HOLLYWOODENSE
“Lo que pasó con Sin City es raro, porque si uno se detiene en los extras de Robert Rodríguez que traen los DVD’s, ve que está la escuela de cine en 10 minutos. Baja una línea y una visión muy a fin con lo que yo pienso. Inclusive hay una conferencia que hizo para promocionar el formato de alta definición de Sony, que se llama “El cine ha muerto”, y tiene un discurso bastante combativo, pero al mismo tiempo es como que está muy metido en la industria y saca dos o tres películas por año. Eso no le da tiempo a hacer buenas películas. Él tiene una formación de cine clásico y sabe muy bien que para construir un buen relato se necesita tiempo. Sus películas tienen entre 20 y 25 personajes y te das cuenta que muchos no están bien desarrollados. Sin City me parece, por un lado, revolucionaria, además ofrece una forma de producción novedosa por asociarse con Frank Miller, por hacerla en video, por invitar a Tarantino a que juguetee un rato, etc. Con eso todo bien, porque es del palo, pero por otro lado comparte con Hollywood el criterio de decir ‘cuanto más, mejor’, es decir, más actores famosos, más tiros, más efectos, más de todo. Es una película que no para nunca y que no tiene la curva para que uno se suba y después se baje, entonces te agobia, llega un momento que te embola, que decís “bueno, ya entendí, ya está”. Creo que en alguna de las primeras películas de Robert Rodríguez hay como algo más de descanso en el relato, y ahí ves que el tipo sabe filmar. Lo que pasa es que quiso generar que Sin City se vuelva un evento, que se estrene en Cannes, y todo eso. Creo que tiene muy en claro por donde viene el cambio. Con Sin City se ve para qué lado está mutando la industria del cine digital”.
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