LUIS EL HALLI OBEID: “LA GENTE NO TOMÓ CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DE AHORRAR ENERGÍA”
“Definitivamente, la gente no tomó conciencia de que hay que ahorrar electricidad y creyó que el Puree (el programa de uso racional de la energía) estaba escondiendo un aumento tarifario”. Así lo estimó el interventor de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Luis El Halli Obeid, quien está convencido de que el desinterés y la despreocupación de los usuarios deberá revertirse el año próximo. “Vamos a seguir la campaña a muerte”, se envalentonó.
Aunque básicamente obedezca a otras variables, durante lo que va del 2005, el consumo aumentó notablemente mes por mes respecto a igual período del anterior.
“El consumo de energía siempre crece dos puntos más que la economía”, explicó Obeid. Cuando la producción sube al siete por ciento, la electricidad lo hace al nueve. “Esto tiene que ver con la lógica del consumo que la actividad económica motoriza”, detalló.
No obstante, parece paradójico que donde aumentó más la utilización de la energía eléctrica sea en zonas alejadas de los polos de producción. En el interior de la Argentina, el consumo de la electricidad ascendió más que en los grandes centros urbanos y esta tendencia de incremento continúa, “porque aumenta la capacidad de gasto en electrodomésticos y porque la luz es más barata que el gas”, expresó. Es más, algunos aparatos a gas suelen ser convertidos en eléctricos porque a los usuarios les conviene.
Para el interventor de la EPE, “más allá de los planes de ahorro, la demanda energética, que está regulada por la economía, se incrementa en función de ésta”, sin embargo, esto no quiere decir que no sea necesario imponer programas de uso racional. “Hagas lo que hagas, si la economía crece, también aumenta el consumo”, ratificó.
Por eso, “mientras la economía crezca va a ser muy difícil plantear controles sin que definitivamente la gente se comprometa”, dijo antes de agregar que “si los controles no son muy rigurosos, es muy poco probable que haya ahorro”.
Cables alimentadores
No obstante, en la provincia de Santa Fe, el balance del movimiento de electricidad medido en las grandes arterias eléctricas, que son los cables alimentadores, demostró que fue mucho más alto el consumo destinado a la industria que el residencial. Este último también tuvo un alza, pero en porcentajes menores que el industrial.
En una proporción de valor 100, por ejemplo, la industria se llevó 70, los clientes residenciales 18, y la pequeña industria y los comercios 12. Así, entonces, en el crecimiento de participación total, los cables que alimentan las grandes compañías se llevaron el 70 por ciento de aumento de la potencia.
De todos modos, Obeid insistió que “con medidas suaves, la gente no ahorra porque la energía está muy barata”.
Para el directivo, los santafesinos no se han manifestado conscientes de que es necesario efectuar un ahorro y, por el contrario, creyeron que con el Puree se estaba escondiendo un aumento tarifario.
De este modo, si el clima dejara de ser benigno y de no mediar otra solución podrían generarse problemas para los usuarios. Por eso, el funcionario hizo hincapié en la necesidad de “cuidar la estructura de potencia de la EPE: el cablerío, que es lo más crítico”.
La intención de aplicar el plan de ahorro generó, apenas se anunció su implementación, una serie de fuertes reclamos y rechazos desde diferentes sectores. El polémico organigrama preveía bajar el consumo de energía en un 10 por ciento respecto al año pasado. Y para eso, establecía fuertes recargos económicos para los usuarios que utilizasen más de 600 kilovatios por hora (kw/h) por bimestre y no lograran hacer descender las marcas de sus medidores. Una norma que, según datos de la misma empresa, afectaría al 31 por ciento de los comercios y al 38 por ciento de las pymes de la provincia.
Los cálculos de la EPE también indicaron que los usuarios residenciales no serían los más afectados, ya que su promedio de consumo no supera los 250 kilovatios bimestrales y sólo usa más de 600 kilovatios el ocho por ciento de los 747 mil clientes domiciliarios de Santa Fe.
Ahora, Obeid está embarcado en que un plan serio y responsable pueda implementarse el año que viene. “Hemos aprendido que para 2006 deberemos aplicar un mecanismo colectivo, a conciencia y pactado entre todos los actores sociales y el distribuidor (la EPE)”, indicó. Porque, “si no se pone en práctica, habrá una perdida de prestigio y de plata”, agregó. En efecto, el exceso de consumo termina por reducir o desactivar la venta de energía.
Para la EPE, los representantes industriales fueron quienes más entendieron que era prioritario hacer un ahorro. “Se portaron muy bien, en particular la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), porque son los que más dependen de ella”, aseguró Obeid.
Aparte, hay que tener en cuenta que en este sector las tarifas son más altas e, incluso, aumentaron. A diferencia de los consumidores hogareños, no malgastaron el recurso.
-¿Puede cortarse la luz durante el verano?
-No creo. Pero estaremos, como siempre, pendientes frente a los problemas de alta demanda por el usos de los aires acondicionados.
Las épocas más críticas de consumo durante el año se dan generalmente en febrero por el uso de estos aparatos como un fenómeno nuevo y creciente, mientras que en el invierno, el momento más complicado es en mayo y en junio, aunque en los últimos años el clima se volvió más benévolo. No obstante, “hizo mucho frío en julio y tuvimos récords de demanda”, dijo el responsable de la compañía eléctrica provincial.
En Rosario se detectan dos mil fraudes de energía por mes
La Empresa Provincial de la Energía (EPE) viene detectando un importante nivel de robo de electricidad al que denomina fraude. Se trata de los clásicos enganches a la luz o de las adulteraciones de medidores para consumir indiscriminadamente y no pagar, o abonar montos mucho menores a lo que realmente se consume.
De todos modos, los controles de la firma provincial están dando algunos frutos. “El robo baja a razón de medio punto cada dos meses porque ha empezado a prender nuestra política de control”, informó el interventor de la compañía, Luis El Halli Obeid.
Sin embargo, los números del fraude son llamativos. Cada irregularidad detectada genera una denuncia judicial. Se labran actas (como multas de tránsito) y se envían a Tribunales. “Tenemos a razón de dos mil infracciones mensuales en Rosario y mil en Santa Fe”, subrayó el responsable de la EPE.
En general, la resolución de estos casos se da recién cuando el infractor concurre a la empresa y paga la diferencia de consumo respetando un cálculo presunto.
“Si el fraude es doloso tiene que necesariamente ser denunciado a la Justicia y la mayoría son problemas dolosos”, remarcó Obeid.
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