Luisina Brando: “Fue una experiencia muy inspiradora”
_ Luisina ¿Qué significaba Marcello, antes de que tuvieras la posibilidad de trabajar con él?
La gente de mi generación, que creció viendo un cine que venía de Europa, con manifestaciones absolutamente movilizadoras, disfrutó de todo aquel movimiento cinematográfico entre los cuales se encontraban creadores de la talla de Bergman, Truffaut, Antonionni, Visconti, Fellini, Buñuel. Era un cine maravilloso, de pensamientos grandes, de ideas fantásticas, narradas y contadas de una manera muy especial. Y por supuesto, Mastroianni, Michel Piccoli, Gassman, Manfredi, nos sorprendían, nos deleitaban, nos seducían, nos acostaban y nos volvían a levantar, cada vez que nosotros veíamos una película de ellos. En aquellos años no se podía empezar una conversación sin comentar alguna película de estos genios. Formaban parte de nuestra materia permanente de intercambio, estaban en nuestro imaginario, eran parte nuestra. Fueron nuestros mentores.
_ Y de Marcello en particular ¿Qué características te conmovían?
Marcello el bello, el que podía entrar en cualquier tipo de cinematografía, era ese enorme, maravilloso, divino que estaba cerca de nosotros afectivamente pero a su vez estaba tan lejos.
_ Luisina ¿Te acordás como fue el día que María Luisa Bemberg te llamó por teléfono para convocarte para el film “De eso no se habla”?
Sí, por supuesto. Aquel día, estaba preparando una clase de teatro para mis alumnos en el living de mi casa. Me acuerdo perfectamente que estaba tomando mates y comiendo unas galletas negras sin sal, horribles. Y en eso suena el teléfono y me llama la Bemberg en persona. Yo estaba enterada que se iba a hacer la película y suponía que la acompañante de Marcello no iba a ser argentina, creía que podría llegar a ser una actriz española porque era una coproducción italiana – argentina. Por esas cosas de la vida que nunca pregunté bien ni me interesó yo sentí que era la elegida y entonces la Bemberg me dijo que teníamos que hablar porque era para trabajar en la película con Marcello. La felicidad que yo sentí en aquel momento fue indescriptible, imposible de traducir en palabras. Cuando corté ya no era la misma que estaba tomando mates hacía algunos minutos. Me hice cargo de la que había quedado en la silla, junte todo y dije: “Adelante chica”. Y a partir de ahí fue una sucesión de cosas maravillosas. Yo me propuse a mi misma tener la mejor de las vivencias, me preparé como se puede llegar a disponer alguien que va a tomar un hábito, me preparé con la misma pureza e higiene, desde todo punto de vista. Y de esa manera llegó el primer día de filmación donde lo conocí y sentí que tenía en Marcello un compañero actor, ni más ni menos que todos los colegas actores de mi país. Lo sentí como un compañero de ruta que conocía hace mucho tiempo, con la diferencia que yo a él si lo conocía pero él no a mí. En los momentos en los que hablaba con él, iba reconstruyendo con sus palabras los pedacitos del espejo roto de sus películas, se me apareció todo el tiempo la cara de Federico Fellini.
_ ¿Recordás algo en especial que le hayas preguntado sobre alguna película, alguna anécdota que te haya contado?
El recuerdo más potente que tengo de Marcello es que cuando terminábamos de trabajar, o una toma costaba mucho yo contaba con la mirada de él. Y aún cuando Marcello estaba en el contraplano yo sentía que su mirada era la de alguien que está recibiendo lo que yo le decía, o muchísimas veces la de alguien que pone su felicitación sobre mi hombro, o que me guiña un ojo antes de que nadie me diga otra cosa. Esa sensación de estar los dos en una misma ruta fue una experiencia muy inspiradora, muy motivante.
_ A demás, según cuentan las crónicas de la película disfrutaron de la tranquilidad de la ciudad uruguaya de Colonia, donde nadie los molestaba.
Fue idílico, fue como cuando uno era chico y leía que Bergman arrastraba a todo su equipo a filmar en la isla de Faro. Y además gracias a Dios, en aquel momento los celulares no nos habían invadido. La pasamos tan bien en aquel lugar maravilloso que es Colonia, recuerdo que Fito Páez hizo una colaboración en la película y aquella noche tocó el piano y cantó hasta cualquier hora y lo pasamos excelente.
_ ¿Recordás las caras, los gestos, las sensaciones de tus compañeros en relación a Marcello?
Estaban igual que yo, seducidos por semejante persona. El que fue muy compinche de Marcello fue Jorge Luz, recuerdo que tenían largas conversaciones.
Otra cuestión que me conmovió de Marcello fue su humildad, el sentido de la ubicación que tenía este hombre fue muy aleccionador para todos. Y hablando sobre la humildad, recuerdo que cuando vino a la Argentina a actuar en “Miss Mary” Julie Christie también me sorprendió aquella mujer encantadora, simple, sencilla y humilde. Son temblores que te da la vida, que te dicen: “Aprendé, porque si no lo haces ahora sos una tonta”.
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