LULA CAMBIA SU GABINETE Y ENTREGA MINISTERIOS A LA DERECHA
El gobierno de Lula da Silva encara la más amplia reforma ministerial desde que asumió el poder, hace 26 meses. Los cambios, que afectarán a 11 ministerios y secretarías especiales —un tercio de los cargos de primerísimo nivel— profundiza el corrimiento político del gobierno hacia el centroderecha.
Es que los nuevos ministros provendrán de los llamados partidos aliados. Figura en primer lugar el PMDB (Movimiento Democrático Brasileño), que debe convertirse en el principal socio de Lula en el gobierno brasileño. En orden le siguen el Partido Popular (del ex gobernador y ex intendente paulista Paulo Maluf) y agrupaciones como el Partido Laborista Brasileño (PTB) constituido, en realidad, por representantes de las iglesias evangélicas. Quien pierde lugares es el Partido de los Trabajadores, que verá caer como fichas de dominó varios de sus ministros. Esto ya produjo fuertes sacudidas en la organización oficialista, fundada por el propio Lula en 1980.
Según columnistas políticos brasileños bien informados, el presidente brasileño quiere “consolidar acuerdos políticos” en vista de la batalla por su reelección, en 2006.
Si la alianza política que en 2002 permitió al ex sindicalista llegar a la presidencia era de centroizquierda, la próxima contienda electoral exige que el presidente abra espacio hacia la derecha y disminuya la importancia de su ala izquierda.
Este movimiento no tiene que ver con un giro de las expectativas de los electores. Se relaciona, en realidad, con la necesidad de responder más claramente a las aspiraciones de las élites brasileñas, que prefieren ver un gobierno menos afín con los movimientos sociales.
En el nuevo esquema gubernamental, que se definirá entre hoy y mañana, vuelve a ganar fuerza un ministro cuya figura se había apagado: es José Dirceu, jefe de la Casa Civil (un cargo equivalente al de Alberto Fernández en la Argentina). Una muestra de la fortaleza recuperada por Dirceu fueron las dos delicadas misiones que cumplió recientemente: una en Buenos Aires, donde se entrevistó con el presidente Néstor Kirchner para trazar la agenda de una cumbre tripartita, con Lula y el venezolano Hugo Chávez, que se realizó la semana pasada en Montevideo. El otro trabajo clave de Dirceu fue también la semana pasada, pero en Washington: allí se encontró con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, con quien habría discutido una amplia agenda.
Con esta reforma, también refuerza su peso otro de los superministros de Lula: Antonio Palocci. No habrá en el área económica ningún movimiento que no cuente con su consentimiento. Entre las novedades que se aproximan está el ingreso al gabinete de Lula de una mujer muy conocida en Brasil. Se trata de Roseana Sarney. Aunque hoy revista en el ultraconservador Partido del Frente Liberal, su presencia tiene que ver con su padre, José Sarney, hoy un aliado de Lula.
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