LULA DIJO QUE NO RENUNCIARÁ, NO SE SUICIDARÁ NI SERÁ ECHADO
En el mensaje más fuerte que pronunció desde el inicio de las acusaciones de corrupción, delante de hombres y mujeres de prestigio nacional, el presidente brasileño Lula da Silva advirtió ayer que no renunciará, no permitirá que lo saquen del Palacio del Planalto y advirtió tácitamente que la crisis política no lo llevará al suicidio.
Luego de sugerir que hay fuerzas ocultas que pretenden su caída, insistió en que permanecerá en el comando del país hasta el último día de su mandato. Y subrayó que su prioridad no es conseguir la reelección en octubre del próximo año: “Mi tarea central es gobernar el país”.
El discurso, mezcla inusual de reflexión y de presentimientos, fue pronunciado por el presidente en el Consejo de Desarrollo Económico y Social, que reúne personalidades con gran influencia en la opinión pública. Frente a ellos recordó algunos momentos históricos de Brasil: “Las crisis en este país llevaron ya al suicidio, en 1954, de Getulio Vargas; indujeron a Janio Quadros, que no era ningún hombre de izquierda, a desistir de la presidencia por causa de un enemigo oculto. Y a Joao Goulart lo obligaron a renunciar (por un golpe militar en 1964)”. Fue entonces que alertó: “Quiero decirles que no haré como Getulio ni como Quadros. Y tampoco permitiré que me hagan lo que le hicieron a Goulart”.
Lula describió en forma filosa que la experiencia brasileña “está llena de muertos en vida o muertos políticamente”. Subrayó que en el siglo XXI, la clase política brasileña no tiene derecho a seguir cometiendo los “abusos” del pasado. Recordó que hasta Juscelino Kubitschek era ridiculizado por la prensa de su época. Por contraste, hoy es honrado como el mejor presidente desde los años 50. Fue el mentor intelectual de Brasilia y gobernó de 1955 a 1960.
Para Lula, la oposición debe ser criticada por anticipar el debate electoral. La acusó, además, de impregnar la crisis con “veneno político”. Según el presidente brasileño, la situación se tornó más grave por causa de ese envenenamiento.
Lula no acepta que bajo el pretexto de las elecciones de 2006 “las personas actúen de forma irresponsable. Tengo un mandato por cuatro años”, subrayó. Dijo que sospechó de quienes quieren empeorar la crisis cuando intentaron involucrar a su ministro de Justicia, Márcio Bastos, en casos de corrupción mediante “las denuncias de un gángster (el dueño de una casa de cambio detenido por lavado de dinero) que está condenado a 25 años de prisión”.
Cuestionó que los fiscales del estado de San Pablo hayan violado los procedimientos de la procuración cuando denunciaron públicamente un presunto caso de corrupción del ministro Antonio Palocci sin que terminara de concluir la investigación. “Hicieron un carnaval sin preocuparse por poner en riesgo la economía brasileña”, señaló. Rogerio Buratti, ex asesor de Palocci, cuando éste era intendente de la ciudad paulista de Ribeirao Preto, denunció después de ser detenido por la policía de San Pablo, que su ex jefe recibía coimas de una empresa recolectora de basura.
Mientras el hombre declaraba frente a los procuradores del estado, uno de los fiscales ofrecía una conferencia de prensa para contar on line lo que decía el detenido. Esto provocó una profundización de la crisis que pudo ser superada por declaraciones del ministro ante los periodistas convocados el domingo pasado en su despacho de Brasilia.
Lula señaló respecto al procedimiento del Ministerio Público paulista que la sospecha es peor que la acusación concreta y objetiva: “Se embarra a todo el mundo y a la hora de las pruebas se ve que lo dicho no era verdad”.
Lula tuvo también su buen párrafo para la prensa. “Ya vi títulos de tapa de los diarios y artículos que decían que la condición básica para salir de la crisis era que no me presente como candidato”. Según el presidente, “ya oí también decir que tienen que desangrarnos y llevarme a una sesión de hemodiálisis”.
Lula dijo que aún no decidió si se presenta a la reelección. “No es eso lo que me desvela”. Para muchos de los que asistieron al discurso presidencial, “fue un mensaje corajudo”. Así opinó el presidente de la empresa privatizada Compañía Siderúrgica Nacional, Benjamin Steinbruch. Dijo que el presidente estuvo “vibrante. Fue muy bueno y en un momento adecuado”.
Horacio Lafer Piva, presidente de Klabin uno de los principales grupos económicos brasileños, vio en el discurso de Lula “el pronunciamiento de quien cree que está haciendo lo mejor, con transparencia y promoviendo las investigaciones necesarias”.
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