LULA INTERVENDRÁ PARA REDUCIR LAS TENSIONES CON EL MOVIMIENTO SIN TIERRA EN BRASIL
El ministro de Desarrollo Agrario (encargado de la reforma agraria), Miguel Rosetto, reafirmó que el presidente Lula está empeñado en encontrar una solución dialogada para el problema, pero adelantó que el gobierno pretende “agilizar la capacidad de respuesta” a las invasiones.
Según el MST, el gobierno de Lula aún no asentó a una única familia este
año, pero Rosetto aseguró que 5.000 familias ya recibieron un terreno como parte de la política de asentamientos y reforma agraria, y otras 60.000 familias serán atendidas este año.
“Vamos a hacer nuevas inspecciones y verificación de familias para nuevos asentamientos. Ya expropiamos 200.000 hectáreas de tierras en todo el país en este primer semestre y estamos aumentando la adquisición de tierras”, señaló el ministro.
Ayer, el presidente brasileño analizó por tres horas la situación
creada por las invasiones del MST, en diversas reuniones con los ministros Dulci, Rosetto, el Jefe de Gabinete José Dirceu, el vicepresidente José Alencar, y el titular de Economía, Antonio Palocci.
Tradicional aliado del Partido de los Trabajadores (PT, de Lula), el MST ha
lanzado la consigna de la ocupación de tierras en todo el país, como forma de llevar adelante “una reforma agraria que no llega”.
En el primer semestre del gobierno de Lula, el número de invasiones a
propiedades improductivas llegó a 13 por mes, contra un promedio de 5
invasiones al mes en el mismo período de 2002, cuando aún era presidente Fernando Henrique Cardoso.
El gobierno debe anunciar este martes un programa en favor de la
agricultura familiar con el otorgamiento de créditos de 5.400 millones de
reales (1.900 millones de dólares) para los pequeños agricultores para la
cosecha 2003/2004.
Según el MST existen en Brasil unos cuatro millones de campesinos sin
tierras. Uno de los coordinadores nacionales del movimiento, Joao Pedro
Stedile, ya había adelantado hace un mes que los dirigentes campesinos estaban “en los límites de la paciencia”.
Para Stedile, “el tiempo juega contra el gobierno. Dispone solamente de dos o tres meses más”.
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