LULA: “LA CORRUPCIÓN ES UNA VERGÜENZA PARA EL PUEBLO”
En un dramático mensaje al país, el presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, calificó anoche de “una pesadilla para los gobernantes y una vergüenza para el pueblo brasileño” las denuncias de corrupción que aquejan a su gobierno. Fue al cabo de un día en el que la nueva jefa de gabinete, Dilma Rousseff, denunció un plan de desestabilización en Brasil y discutió con el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, sobre la política económica.
En una alocución por radio y TV, Lula afirmó que si hay culpables de corrupción en su gobierno habrá castigo, sean ellos “aliados o no”. “Hay mucha basura acumulada desde hace tiempo y cuando se empieza a limpiar lo que más aparece es basura, pero este gobierno no dejará que ella se siga escondiendo abajo de la alfombra”, afirmó.
El presidente debió suspender un viaje a Colombia y Venezuela previsto para la semana próxima dada la gravedad de la crisis, que ya derivó en la renuncia de su brazo derecho José Dirceu (a quien reemplazó Rouseff) y, ayer, en un insólito pedido de “desbancar” al presidente, lanzado por un diputado derechista que reivindica a la dictadura brasileña.
Rouseff también salió al cruce de sectores “interesados en la interrupción” del gobierno de Lula.
Ayer, mientras caía la bolsa de San Pablo 3,4% y subía el “riesgo-país”, la nueva jefa de gabinete dijo: “La agenda económica tendrá que empezar a ser menos árida, ir más allá de la estabilidad; discutir ahora cómo crecer con tasas sustentables; obviamente no de modo populista”. Ex guerrillera y fundadora del PT, le retrucó Palloci —también de pasado en la fracción trotskista del partido, devenido neoliberal— para negar que el modelo actual se esté agotando. “Debemos perseverar en el camino que adoptamos” para bajar la inflación y que le deuda pública evolucione favorablemente, afirmó el ministro.
La discusión es de fondo. La crisis del gobierno y el PT desató una gran polémica en la base del partido sobre la política seguida hasta hoy y sobre si las denuncias de corrupción remiten a la descomposición moral de dirigentes históricos del PT o a una ofensiva de los sectores más liberales del partido y sus aliados para condicionar más a Lula en el camino del ajuste.
En tal sentido, cabe agregar el fallo por malversación de fondos contra la vicepresidenta del PT y ex alcalde de San Pablo, Marta Suplicy, que de ratificarse en segunda instancia le interrumpiría unos años en su vida política.
El cruce de opiniones entre Rouseff y Palocci se da en un momento en que todos los partidos y grupos de poder están disputando espacios, mientras Lula prepara una reforma ministerial.
“Lo que permite discutir avances es la consolidación del éxito de las metas fiscales establecidas”, dijo desde la más pura ortodoxia el ministro Palocci. Con todo, aclaró que él y Rousseff “no tienen conflictos” sino “visiones” diferentes. Y Rousseff, a su vez, elogió a Palocci por haber sacado al país de la grave crisis que precedió la llegada de Lula al poder en de 2003. Pero pidió que no se eleve la pauta de ajuste fiscal.
Antes que Rousseff, Dirceu había criticado el rumbo económico.
A todo esto, el diputado y ex militar Jair Bolsonaro propuso “desbancar al presidente de la República”, en un discurso donde involucró a los gays brasileños y reivindicó hechos de la represión militar. Rouseff, ex ministra de Energía, dijo que hay una “conspiración” en marcha. Igual había hecho Dirceu.
Ayer, en un gesto que agradeció Lula, movimientos sociales se pronunciaron contra el golpismo. Lo hicieron la central obrera CUT, el Movimiento Sin Tierra, la Pastoral de la Tierra, Unión de Estudiantes y, entre otras organizaciones, la Campaña Jubileo Brasil contra el ALCA.
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