LULA: LAS DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN “FUERON UNA PUÑALADA EN LA ESPALDA”
Las denuncias de corrupción que involucraron el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), y que pusieron en jaque al mimo presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, fueron “una puñalada en la espalda”, según dijo el mandatario en una entrevista a un programa de televisión.
“No interesa si fue a, b, o c. Todo el episodio fue una puñalada en mi espalda”, dijo Lula ayer durante la grabación de una entrevista del programa de televisión “Fantástico” que será emitida el domingo.
Apenas se conocieron las declaraciones, que fueron enviadas a algunos periodistas, la oposición salió a preguntarle de quién era el puñal y qué le habían hecho al agresor para que atacara por la espalda. Pero Lula no volvió a responder, al menos, por ahora.
Sobre quién si volvió a hablar fue sobre su ex ministro y mano derecha, José Dirceu. “Hasta el momento no aparecieron pruebas contra Dirceu”, dijo Lula quien reiteró que la comisión parlamentaria que investiga las denuncias de corrupción, “va a demostrar si el ex ministro cometió o no algún error”.
Esta no es la primera vez que Lula dice sentirse traicionado luego de que se denunciara que el PT, con el aval de altos funcionarios del gobierno, distribuía sobornos entre parlamentarios y avalaba irregularidades administrativas.
Todo comenzó en junio pasado cuando el entonces diputado y jefe de un partido político aliado del gobierno, Roberto Jefferson, presentó públicamente la denuncia y desencadenó la peor tormenta política que llegó a tocar a los más altos funcionarios del gobierno de Lula y provocó la renuncia de varios de ellos.
De las denuncias resultó que incluso el jefe de publicidad de la campaña presidencial de Lula había recibido unos 11 millones de dólares en el exterior, en una flagrante violación a las normas financieras brasileñas.
El escándalo de corrupción precipitó la simpatía por la reelección de Lula en los próximos comicios presidenciales de octubre. El mandatario aún no ha dicho si será candidato para otros cuatro años del timón presidencial, pero la mayoría de los analistas da por descontado que lo será.
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