LULA MILITARIZA EL COMBATE A LOS NARCOS EN LAS FAVELAS DE RÍO
El gobierno brasileño decidió militarizar la represión al narcotráfico en Río de Janeiro. Desde la próxima semana, tropas especializadas del Ejército, con la colaboración de Marina y Aeronáutica, ocuparán las favelas cariocas para realizar “rastrillos” y detener a los líderes de las bandas de la droga.
En Brasilia, el Ministerio de Defensa confirmó ayer que fue una “determinación” del presidente Lula da Silva, por su “sensibilidad” ante la violencia a la que está expuesta la población. Los militares, que pertenecen a un batallón de infantería, están entrenados según los comandantes tanto para “combatir al narcotráfico como a la guerrilla”.
Lo que apuró el envío de las Fuerzas Armadas fue un pedido de ayuda realizado por la gobernadora fluminense, Rosinha Matheus, quien en menos de un mes reclamó dos veces auxilio al gobierno federal.
Las acciones de rastrillaje, que sólo serán desarrolladas por militares entrenados —sin reclutas— se mantendrán en estricto secreto. El ministro de Defensa, José Viegas, admitió que la ofensiva militar contra el narcotráfico carioca puede derivar en situaciones peligrosas. “El riesgo es una posibilidad que siempre existe. Pero es menor que el riesgo al que está sometida la población de Río”, comentó.
Reconoció que la acción militar puede cobrar “víctimas inocentes”. Por eso, dijo, es preciso que haya una “convicción pública” sobre la necesidad de la intervención de las Fuerzas Armadas.
Lula no tomó solo la decisión de mandar el cuerpo militar de élite a Río de Janeiro. En esa medida concordaron los ministros con los que el presidente se reunió el lunes pasado para abordar la cuestión de la violencia carioca. Estaban allí José Dirceu, ministro coordinador; Marcio Thomaz Bastos, de Justicia; y Aldo Rebelo, de Coordinación Política. En ese encuentro se evaluaron los peligros de una operación militar en las favelas, donde viven millares de personas.
En esa cita resolvieron imponer una condición a la gobernadora Rosinha Matheus y a su marido, el secretario de Seguridad, Anthony Garotinho: aun cuando participen fuerzas policiales en la ocupación de los morros, el Ejército conservará el comando.
La responsabilidad operativa recae sobre el comandante militar de la región, el general Manoel Luiz Valdevez de Castro, quien tendrá bajo su mando dos batallones de Operaciones Especiales y de la Infantería de Paracaidistas. En total, son 5.600 hombres. Pero no todos participarán, según el ministro Viegas, en el combate al narcotráfico. El empleo de tropas entrenadas se debe, según el funcionario, a la necesidad de controlar “eventuales accidentes” con la población civil.
Al parecer, el gobierno de Lula ya venía preparando la intervención militar en Río. De acuerdo con la prensa local, la inteligencia del Ejército demarcó el terreno para actuar. Y ya tendría detectados qué cuadros policiales son confiables y cuáles no para garantizar el factor sorpresa en las futuras operaciones y evitar que trasciendan los lugares y fechas de las acciones militares.
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