LULA NO RESPALDÓ AL MINISTRO DE HACIENDA
Después de varios días de incertidumbre sobre la permanencia o salida del ministro Antonio Palocci, ayer pareció agrandarse la distancia con su jefe Lula da Silva. En un discurso pronunciado por la mañana, el presidente brasileño defendió los resultados de la política económica pero omitió deliberadamente mencionar a su colaborador.
El funcionario, quien había esperado por un gesto de apoyo presidencial que no se produjo, tuvo que declarar ayer en la Comisión de Asuntos Económicos del Senado. Usó esa tribuna en el Congreso para formular una advertencia: si no se continúa con el sacrificio fiscal, en el largo plazo, “tendremos que empezar todo de nuevo”. El ministro consideró que está “fuerte, firme y presente” para conducir “su proyecto económico”, que según dijo requiere reducir más los gastos del Estado: “Es preciso consolidar y mejorar el cuadro fiscal del país”.
Palocci lanzó un ataque contra la jefa de la Casa Civil, Dilma Rousseff. Dijo que su colega está “equivocada” al cuestionar el ajuste. “Un cambio en la política fiscal no es una buena idea”, reiteró. Y en un mensaje destinado a su adversaria en el gobierno, y probablemente al propio presidente brasileño, el ministro subrayó: “Hay que decir la verdad de los hechos. Si nosotros no reducimos los gastos corrientes tendremos que aumentar la carga tributaria”. Palocci, con todo, debió admitir que el tema no está cerrado dentro del gobierno: “Está en debate”, aclaró. También lo había dicho Lula en su discurso matinal.
Con la ministra Rousseff, Palocci admitió mantener una gran distancia, aunque en términos estrictamente políticos. “No hay nada personal”, se encargó de resaltar. Sólo que ambos piensan de forma diferente acerca del equilibrio fiscal.
En la discusión entre ministro y legisladores que tuvo por escenario el Congreso fue “olvidada” la razón de la convocatoria: casi ni se habló de las denuncias de irregularidades supuestamente cometidas por el funcionario cuando era intendente de Riberao Preto, una importante ciudad del estado de San Pablo.
La oposición puso un cuidado especial en dejar de lado su permanente riña con el oficialismo por la corrupción. Según los diarios locales, se debió a la existencia de una negociación previa de Palocci con los jefes parlamentarios opositores, que tendió a evitar una indagación a fondo del ministro. La causa real de la suavidad con que los adversarios lo interpelaron debe buscarse en otro lado: hubo fuertes presiones del establishment brasileño “sobre todo, del mundo financiero, quienes temen un desmadre de la economía.
Los dueños de bancos y financieras saben que el ministro es la barrera de contención contra tentaciones del oficialismo de abrir la canilla de los gastos en 2006, año de las elecciones presidenciales. Para el funcionario, es indispensable cuidar la deuda pública
que “es alta”. Y para eso, señaló, se precisa conservar el respeto conquistado en los mercados.
Directamente, Palocci demostró que es un ardiente defensor de las políticas ortodoxas practicadas desde que Lula asumió el gobierno, el 1ø de enero de 2003. Ante los legisladores sostuvo, por ejemplo, que un cambio en las tasas de interés, “sólo puede ocurrir de manera gradual y natural, y no como consecuencia de medidas heterodoxas”. Se negó a cualquier tipo de acción oficial para controlar el ingreso de capitales especulativos, pues según sostuvo estos no representan un problema en Brasil. Consideró que la sobrevalorización del real (hoy el cambio es de 2,20 por dólar, contra 3,6 de comienzos de la era Lula) se debe a las exportaciones récord del país que en lo que va del año sumaron 101.000 millones de dólares.
Para los analistas políticos, después de sus declaraciones en el Senado, Palocci ganó aliento para continuar en el comando de la economía. Según Rogério Schmitt, de la consultora liberal “Tendencias”, el ministro “hizo un gol pero no logró dar vuelta el resultado”. Estos expertos subrayan que el cuadro en el cual se tendrá que desenvolver Palocci en adelante es poco favorable.
“El ministro abrió una brecha con sectores del gobierno que se oponen a su política. Todavía es el ministro más poderoso pero dejó de estar por encima del bien y del mal”.
Para el vicepresidente del Senado, Tío Viana (del Partido de los Trabajadores), “Palocci políticamente salió del Congreso más fuerte de lo que entró”.
No obstante esto no terminó con las versiones que desde el fin de semana arreciaron en Brasilia sobre la renuncia de Palocci. “Ganó el primer tiempo, pero ahora hay que esperar el segundo”, sentenció el congresista.
Ahora el ministro debe pasar otra prueba en la Comisión Parlamentaria de Investigación por irregularidades en los Bingos.
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