LULA PRESENTARÁ UN PROYECTO PARA MODIFICAR EL SINDICALISMO
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enviará en octubre al Congreso un proyecto de ley que establece profundos cambios en el sindicalismo brasileño, desde donde él se proyectó al primer plano nacional, informó hoy el ministro de Trabajo, Jacques Wagner.
El funcionario señaló que Lula, un ex sindicalista metalúrgico, quiere modificar los dos puntos centrales del actual esquema sindical: la prohibición de que haya más de un gremio por categoría laboral y el impuesto cobrado a todos los trabajadores.
“La intención es achicar el número de gremios, rever el modelo de negociaciones con las empresas y establecer nuevas reglas para los ingresos de los sindicatos”, dijo Wagner, también ex sindicalista, al sitio on line del diario Folha de Sao Paulo.
“Vamos a concordar que 17 mil sindicatos no es un buen número para reivindicar densidad de representación. Hay pedidos de apertura de 600 a 700 sindicatos por año. La economía no está creciendo tanto como para creación de tantos sindicatos”, agregó Wagner.
El ministro afirmó que la intención del gobierno de reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas para crear, según sus cálculos, 2 millones de empleos, quedará para el 2004, debido a la polémica generada con sindicalistas y empresarios.
Por su lado, el titular del Tribunal Superior de Trabajo, Francisco Fausto, advirtió que, si bien “el sistema sindical es arcaico, la reforma laboral no puede ser entregada a los intereses del empleador”.
Al igual que Fausto, las dos principales centrales brasileñas, la Central Unica de Trabajadores y Fuerza Sindical, están de acuerdo con la intención del gobierno de reformar el sistema sindical.
El proyecto del gobierno permite que haya más de un sindicato por categoría laboral y acaba con el “impuesto sindical” por el cual cada gremio accede al valor de un día de trabajo anual de todos los empleados del sector, estén o no afiliados.
Para el titular de Fuerza Sindical, Paulo Pereira da Silva, “esto es lo que nosotros siempre pedimos porque nos dará más libertad frente al Estado en la defensa de los intereses de nuestros afiliados”.
Pero las centrales y el gobierno aún no llegaron a un consenso sobre los límites para crear gremios y sobre cómo harán los sindicatos para financiar sus actividades.
Lula da Silva siempre criticó la estructura del sindicalismo brasileño, desde cuando lideraba el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo y Diadema, en el conurbano industrial de San Pablo.
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