LULA RESPALDA A SU MINISTRO DE ECONOMÍA
De acuerdo con la información divulgada en la página electrónica del diario O Estado de Sao Paulo, Lula señaló que “no estudia cambios en la política económica, que es de su responsabilidad”.
El presidente brasileño enseguida agregó que tampoco examina la posibilidad de cambio “de la persona escogida por él para conducirla, el ministro Antonio Palocci”.
La nota, divulgada por el Palacio del Planalto, aparece en momentos en que aumentan los rumores acerca de la posible renuncia de Palocci, que en los últimos días ha sido cuestionado públicamente por importantes dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT, en el gobierno).
Primero fue la ministra jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete) de la Presidencia, Dilma Rousseff, quien consideró inoportuna la discusión propuesta por Palocci y el ministro de Planeamiento, Paulo Bernardo, sobre prolongar por varios años el actual ajuste fiscal.
Rousseff dijo que la propuesta era “rudimentaria” y, al disculparse con los dos colegas de ministerio por orden del presidente Lula, se limitó a decir que en lugar de “rudimentario” debía haber empleado la palabra “incipiente” para calificar ese debate.
Luego, fue el presidente del Partido de los Trabajadores, Ricardo Berzoini, quien en declaraciones a la prensa dijo que el tamaño del superávit fiscal (que en octubre alcanzó al 6,1 por ciento del PBI) es excesivo y que la rigurosa contención del gasto público amenaza las políticas sociales del gobierno.
Las dos declaraciones fueron motivadas por la defensa de Palocci de la contención de gastos, a la que agregó la idea de prolongar por diez años la actual meta de superávit fiscal, lo que según él atraería inversiones.
El viernes, el ministro de Hacienda anunció que se tomaría un descanso prolongado, aprovechando el feriado del próximo martes (Proclamación de la República), durante el cual haría una “reevaluación de su vida”.
La posición del ministro, puntal de la estabilidad económica de Brasil, se debilitó además de por las críticas a su política de ajustes, por las investigaciones sobre supuestos ilícitos financieros cuando era alcalde de la ciudad de Riberao Preto (al norte de San Pablo) y director de la campaña electoral del actual presidente Lula da Silva.
Palocci, médico de 45 años, con pasado trotskista, fue acusado por un ex asesor de haber cobrado sobornos a empresas de limpieza para crear una contabilidad ilegal del PT durante su segunda gestión como alcalde de esa ciudad entre 2001 y 2002.
Aunque niega los hechos que se le imputan, parece inevitable el desgaste de la figura de Palocci, atrapado en la espiral de escándalos que desde hace casi seis meses devastan al gobierno y al PT, acusado de haber pagado sobornos a diputados con una millonaria contabilidad ilegal.
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