LULA YA COSECHA MÁS RECHAZOS QUE ADHESIONES
El ambiente recesivo de la economía brasileña y los escándalos de corrupción cercanos a personajes del poder provocaron una caída profunda en la popularidad del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva que, según un sondeo divulgado ayer, alcanzó el nivel más bajo de popularidad desde la asunción, en enero de 2003.
La encuesta trimestral del instituto Ibope reveló que el índice de aprobación del gobierno cayó de un 66% en diciembre a un 54% en marzo, y la desaprobación pasó de un 25% a un 39% en el mismo período.
Es también la primera vez que son más los brasileños que consideran que el camino emprendido por Lula está equivocado (46%) que los que lo apoyan (40%).
El resultado muestra el profundo desgaste producido en apenas quince meses de gobierno, ya que en marzo de 2003, tres meses después de que la gestión de Lula se inició, la aprobación llegaba al 75% y la desaprobación era de apenas 13%. Este índice, exactamente, se triplicó.
La popularidad personal de Lula, aunque todavía es alta, también reflejó una caída considerable: pasó de 69% a 60% y apenas el 54% aprueba su estilo de gestión.
La evaluación del instituto Ibope sobre los datos indicó que el ambiente de “moderado pesimismo” que se reflejaba en la encuesta de diciembre se transformó directamente en un “fuerte pesimismo”. El resultado del sondeo expresa el efecto de una sucesión casi diaria de malas noticias para el gobierno: el descubrimiento del caso de Waldomiro Diniz, el funcionario cercano a Lula que negociaba ventajas para el juego a cambio de apoyo financiero para las campañas del Partido de los Trabajadores; la oposición acérrima del gobierno a que se abriera una investigación para los casos de corrupción, y, fundamentalmente, las pésimas noticias económicas, marcadas por un bajo consumo, la caída del poder adquisitivo y los récords de desempleo.
Al mismo tiempo, las metáforas del presidente ya no surten el efecto de antes, cuando eran consideradas fruto de la espontaneidad y de sus raíces populares. El jueves, un periodista de la TV Globo entrevistó al presidente en privado y luego tuvo la misión de hacer el papel de vocero, contando lo que el presidente le había relatado. El periodista contó que Lula le dijo que la economía es como el pavo de Navidad: los chicos quieren comer el pavo temprano, ¿pero la madre qué debe hacer para conformarlos? ¿Servir el pavo a las apuradas y mal hecho? “No -dice Lula-. Debe terminar de cocinarlo y servirlo cuando esté listo, y todos se quedarán contentos.”
Sin señales de crecimiento
El problema para los encuestados de Ibope es que el pavo -es decir, el crecimiento económico- hasta ahora no dio muestras concretas de que va a aparecer. Para el 54 por ciento el desempleo va a aumentar en los próximos meses.
El relevamiento demostró también que el 36% de los encuestados dice no confiar en Lula -el porcentaje era del 26% tres meses atrás-, y nada menos que el 63% de los consultados por Ibope calificó negativamente las acciones para generar empleo. Hasta las políticas de combate a la inflación, que en cierta forma fueron exitosas -aunque en el supermercado los productos continúen aumentando- fueron descalificadas por el 53 por ciento de los consultados.
Se espera ahora una reacción de Lula, que no está acostumbrado a recibir muestras de desaprobación y reacciona con fastidio cuando en algún acto aparece alguna pancarta con críticas. “Esta caída es perfectamente superable con los proyectos del área social y de empleo que el gobierno está implementando”, confió José Genoino, presidente del Partido de los Trabajadores.
El jueves, sabiendo que ayer sería revelada una nueva encuesta con números que obviamente se esperaban negativos, Lula comentó en público: “Los conservadores saben reorganizarse. Ellos tienen encuestas de opinión pública y saben que nosotros podemos ganar (las elecciones) en muchas capitales este año. Entonces, todo este ruido que ustedes están escuchando por ahí es la demostración de lo que va a ser este año. Por lo que están diciendo por ahí, este año parece que van a hacer una guerra contra el gobierno”.
La curiosidad de la declaración, hecha durante un encuentro con músicos de rap, fue tomada hasta con ironía por los medios de comunicación en Brasil, ya que “los conservadores” no tienen ninguna influencia en la caída de los índices de popularidad gubernamental, que se explican más en los resultados de las propias políticas y en las actitudes “non sanctas” de hombres cercanos al poder.
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