MACCARONE PIDIÓ PERDÓN Y DENUNCIÓ UNA EXTORSIÓN
En una carta dirigida a los demás obispos del país, el ex obispo Juan Carlos Maccarone formuló “un pedido fraterno de disculpa y perdón”, a raíz del escándalo suscitado por la aparición de un video donde se lo mostraba en situaciones de intimidad con un joven.
En su mensaje, el ex obispo de Santiago del Estero denunció además que fue víctima de un “proyecto de extorsión”, que consideró probablemente armado por el juarismo, desplazado de la Gobernación de la provincia hace dos años por una intervención federal bendecida por el religioso.
De esta forma, el ahora ex obispo santiagueño certificó la hipótesis de la venganza política que manejan tanto las autoridades del Episcopado nacional como el clero de la provincia.
La entrega a las autoridades eclesiásticas de las imágenes que muestran a Maccarone con un joven de 23 años precipitó la semana pasada la renuncia del obispo y la inmediata aceptación por parte del papa Benedicto XVI. El hecho sigue causando conmoción en la Iglesia, donde el religioso gozaba de gran prestigio.
Maccarone —luego de reunirse con sus inmediatos colaboradores y pedirles también disculpas— abandonó el jueves pasado la provincia y se instaló en una localidad cercana a esta capital. El domingo redactó y envió la carta a sus pares, que ayer trascendió, y se convirtió en el primer pronunciamiento del religioso.
La nota fue leída durante la reunión de la conducción del Episcopado, que hoy finalizará su encuentro de mediados de años signada por este episodio.
El religioso no especifica en la carta —que les dirige a sus “queridos hermanos”— las circunstancias que derivaron en su renuncia. Pero tampoco niega taxativamente lo que mostraría el video.
“Un acontecimiento preparado por intereses y tecnología que implicaba un proyecto de extorsión, se aprovechó de mi buena voluntad y trajo como consecuencia herir la calidad moral de mi persona y la autoridad correspondiente”, dice de entrada.
Tampoco acusa abiertamente al juarismo por la venganza política. Aunque afirma que la Iglesia en su provincia “es el bastión contra la prepotencia y la injusticia, contra las que luchamos los fieles, los religiosos y hombres y mujeres de buena voluntad, aun con riesgo para sus vidas”. Y subraya, sugerente, que “esta actitud tiene costo, como puede ser esta situación dolorosa”.
Maccarone les aclara también a sus pares que “mi vida no fue una misteriosa apariencia”, sino que desde seminarista “obedecí a la Iglesia”. Agrega que “siempre puse mi renuncia a disposición de la Santa Sede, que en esta ocasión aceptó”. Dice, además, que “a raíz del doloroso momento que me toca vivir, siento una gran liberación de la angustia que me provocó este hecho”.
En la parte final, reconoce “los problemas que puedo dejar a la Iglesia en Santiago y las iglesias que ustedes presiden, que no podrán comprender las cosas de manera completa ni conocer mis sentimientos”. Añade que “a la Iglesia de Santiago y a Santiago del Estero los quiero mucho y me entregué a servirlos en todo lo que podía hacer: merecen un buen pastor pronto”.
La cúpula del Episcopado había expresado el lunes “dolor y desconcierto” por lo revelado por el video, pero reivindicó el compromiso social y religioso de Maccarone y expresaron su “acompañamiento a nuestro hermano con afecto, comprensión y oración”.
Esta posición fue considerada en ciertos medios católicos como excesivamente comprensiva.
Ayer, el vocero del Episcopado, padre Jorge Oesterheld, aclaró que la declaración “no fue de apoyo, sino de acompañamiento. La declaración no es complaciente, sino que apunta a darle una palabra de aliento a la gente que está muy perpleja”, redondeó.
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